Hoy me puse un buen pantalón y una de mis mejores camisas, y llevé unas ramas de laurel del huerto de mis antepasados para coronar tu belleza... Pero los astros no nos fueron favorables y la ceremonia no tuvo lugar.
5.8.26
21.6.26
EL RÍO Y LA SANGRE
"... Esta corriente sigue su camino y no difiere tanto
de la sangre de los hombres
y de sus miradas cuando contemplan, sin miedo en
sus corazones, el horizonte,
sin la zozobra cotidiana por las cosas insignificantes
o incluso por las grandes,
cuando miran al horizonte como el caminante avezado a
medir su camino con las estrellas..."
Yorgos Séferis
18.6.26
A JORGE MANRIQUE
No pudiste resistirte
A enumerar los poetas
Del pasado.
Y en la trampa caíste
De aquellos hipócritas
Que crearon
La funesta reconquista,
Justificando abusos,
Robos, muertes,
De servicios a la patria
Y a Dios mismo, maquillados.
Tristes nobles,
Falsos santos,
Inventados.
COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE, DE JORGE MANRIQUE
I
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer;
cómo después de acordado
da dolor;
cómo a nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
II
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.
III
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir:
allí van los señoríos,
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos;
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
IV
Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores.
A Aquel sólo me encomiendo,
Aquel sólo invoco yo
de verdad,
que, en este mundo viviendo,
el mundo no conoció
su deidad.
V
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que, cuando morimos,
descansamos.
VI
Este mundo bueno fue
si bien usásemos dél,
como debemos,
porque, según nuestra fe,
es para ganar aquel
que atendemos.
Y aun aquel Hijo de Dios,
para subirnos al cielo,
descendió
a nacer acá entre nos
y a vivir en este suelo
do murió.
VII
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que en este mundo traidor
aun primero que muramos
las perdemos.
De ellas deshace la edad,
de ellas casos desastrados
que acaecen,
de ellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallecen.
VIII
Decidme: la hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura,
cuando viene la vejez
¿cuál se para?
Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal
de senectud.
IX
Pues la sangre de los godos,
el linaje y la nobleza
tan crecida,
¡por cuántas vías y modos
se sume su gran alteza
en esta vida!
Unos, por poco valer,
¡por cuán bajos y abatidos
que los tienen!
Otros que, por no tener,
con oficios no debidos
se mantienen.
X
Los estados y riqueza,
que nos dejen a deshora
¿quién lo duda?
No les pidamos firmeza,
pues que son de una señora
que se muda,
que bienes son de Fortuna,
que revuelven con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una,
ni ser estable ni queda
en una cosa.
XI
Pero digo que, acompañen
y lleguen hasta la huesa
con su dueño,
por eso no nos engañen,
pues se va la vida apriesa,
como sueño,
y los deleites de acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
y los tormentos de allá,
que por ellos esperamos,
eternales.
XII
Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
no son sino corredores,
y la muerte, la celada
en que caemos:
No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
des que vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.
XIII
Si fuese en nuestro poder
tornar la cara hermosa
corporal,
como podemos hacer
el alma tan gloriosa
angelical,
¡qué diligencia tan viva
tuviéramos cada hora,
y tan presta
en componer la cautiva,
dejándonos la señora
descompuesta!
XIV
Estos reyes poderosos
que vemos por escrituras
ya pasadas,
con casos tristes, llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas.
Así que no hay cosa fuerte,
que a Papas y Emperadores
y Prelados,
así los trata la Muerte
como a los pobres pastores
de ganados.
XV
Dejemos a los troyanos,
que sus males no los vimos,
ni sus glorias;
dejemos a los romanos,
aunque oímos y leímos
sus historias;
no curemos de saber
lo de aquel siglo pasado,
qué fue de ello;
vengamos a lo de ayer,
que también es olvidado
como aquello.
XVI
¿Qué se hizo el rey don Juan?
Los infantes de Aragón
¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto galán,
qué fue de tanta invención
como trujeron?
Las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras,
y cimeras,
¿fueron sino devaneos?
¿Qué fueron sino verduras
de las eras?
XVII
¿Qué se hicieron las damas,
sus tocados, sus vestidos,
sus olores?
¿Qué se hicieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel danzar,
aquellas ropas chapadas
que traían?
XVIII
Pues el otro, su heredero,
don Enrique, ¡qué poderes
alcanzaba!
¡Cuán blando, cuán halaguero
el mundo con sus placeres
se le daba!
Mas verás cuán enemigo,
cuán contrario, cuán cruel
se le mostró,
habiéndole sido amigo,
¡cuán poco duró con él
lo que le dio!
XIX
Las dádivas desmedidas,
los edificios reales
llenos de oro,
las vajillas tan fabridas,
los enriques y reales
del tesoro,
los jaeces y caballos
de su gente, y atavíos
tan sobrados,
¿dónde iremos a buscallos?
¿qué fueron sino rocíos
de los prados?
XX
Pues su hermano, el inocente
que en su vida sucesor
se llamó,
¡qué corte tan excelente
tuvo y cuánto gran señor
que le siguió!
Mas como fuese mortal,
metiólo la muerte luego
en su fragua,
¡oh juicio divinal!
Cuando más ardía el fuego,
echaste agua.
XXI
Pues aquel gran Condestable
Maestre que conocimos,
tan privado,
no cumple que dél se hable,
sino sólo que lo vimos
degollado.
Sus infinitos tesoros,
sus villas y sus lugares,
su mandar,
¿qué le fueron sino lloros?
¿que fueron sino pesares
al dejar?
XXII
Pues los otros dos hermanos,
maestres tan prosperados
como reyes,
que a los grandes y medianos
trajeron tan sojuzgados
a sus leyes;
aquella prosperidad
que tan alta fue subida
y ensalzada,
¿qué fue sino claridad,
que cuando más encendida
fue matada?
XXIII
Tantos duques excelentes,
tantos marqueses y condes,
y barones,
como vimos tan potentes,
di, Muerte, ¿dó los escondes
y traspones?
Y las sus claras hazañas
que hicieron en las guerras
y en las paces,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerza las atierras
y deshaces.
XXIV
Las huestes innumerables,
los pendones y estandartes,
y banderas,
los castillos impugnables,
los muros y baluartes
y barreras,
la cava honda chapada,
o cualquier otro reparo,
¿qué aprovecha?
cuando tú vienes airada
todo lo pasas de claro
con tu flecha.
XXV
Aquél de buenos abrigo,
amado por virtuoso
de la gente,
el Maestre don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
y tan valiente,
sus grandes hechos y claros
no cumple que los alabe,
pues los vieron,
ni los quiero hacer caros,
pues que el mundo todo sabe
cuáles fueron.
XXVI
¡Qué amigo de sus amigos!,
¡qué señor para criados
y parientes!,
¡qué enemigo de enemigos!,
¡qué maestre de esforzados
y valientes!,
¡qué seso para discretos!,
¡qué gracia para donosos!,
¡qué razón!,
¡cuán benigno a los sujetos!,
y a los bravos y dañosos,
¡qué león!
XXVII
En ventura Octaviano,
Julio César en vencer
y batallar,
En la virtud, Africano,
Aníbal en el saber
y trabajar,
En la bondad un Trajano,
Tito en liberalidad
con alegría,
En su brazo, Aureliano
Marco Atilio en la verdad
que prometía.
XXVIII
Antonio Pío en clemencia,
Marco Aurelio en igualdad
del semblante,
Adriano en la elocuencia,
Teodosio en humanidad
y buen talante,
Aurelio Alejandro fue
en disciplina y rigor
de la guerra,
un Constantino en la fe,
Camilo en el gran amor
de su tierra.
XXIX
No dejó grandes tesoros,
ni alcanzó muchas riquezas,
ni vajillas,
mas hizo guerra a los moros,
ganando sus fortalezas
y sus villas.
Y en las lides que venció,
muchos moros y caballos
se perdieron,
y en este oficio ganó
las rentas y los vasallos
que le dieron.
XXX
Pues por su honra y estado
en otros tiempos pasados
¿cómo se hubo?
Quedando desamparado,
con hermanos y criados
se sostuvo.
Después que hechos famosos
hizo en esta dicha guerra
que hacía,
hizo tratos tan honrosos,
que le dieron aun más tierra
que tenía.
XXXI
Estas sus viejas historias
que con su brazo pintó
en juventud,
con otras nuevas victorias
ahora las renovó
en senectud.
Por su gran habilidad,
por méritos y ancianía
bien gastada,
alcanzó la dignidad
de la gran caballería
de la Espada.
XXXII
Y sus villas y sus tierras
ocupadas de tiranos
las halló,
mas por cercos y por guerras
y por fuerza de sus manos
las cobró.
Pues nuestro rey natural,
si de las obras que obró
fue servido,
dígalo el de Portugal,
y en Castilla quien siguió
su partido.
XXXIII
Después de puesta la vida
tantas veces por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero;
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta.
XXXIV
diciendo: «Buen caballero,
dejad el mundo engañoso
y su halago;
vuestro corazón de acero
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;
y pues de vida y salud
hicisteis tan poca cuenta
por la fama,
esfuércese la virtud
por sufrir esta afrenta
que os llama.
XXXV
No se os haga tan amarga
la batalla temerosa
que esperáis,
pues otra vida más larga
de fama tan gloriosa
acá dejáis.
Aunque esta vida de honor
tampoco no es eternal,
ni verdadera,
mas, con todo, es muy mejor
que la vida terrenal,
perecedera.
XXXVI
El vivir que es perdurable,
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida deleitable,
en que moran los pecados
infernales,
mas los buenos religiosos,
ganánlo con oraciones
y con lloros,
los caballeros famosos
con trabajos y aflicciones
contra moros.
XXXVII
Y pues vos, claro varón,
tanta sangre derramasteis
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganasteis
por las manos.
Y con esta confianza
y con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperanza,
que esta otra vida tercera,
ganaréis.»
XXXVIII
«No tengamos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo.
Y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera,
es locura.»
XXXIX
Tú que por nuestra maldad
tomaste forma servil
y bajo nombre;
Tú que en tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
Tú que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona,
no por mis merecimientos,
mas por tu sola clemencia,
me perdona.
XL
Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer,
Y de sus hijos y hermanos
y criados,
dio el alma a quien se la dio,
el cual la ponga en el cielo
y en su gloria,
y aunque la vida perdió,
dejónos harto consuelo
su memoria.
13.6.26
VERSOS DE ARTE MAYOR
21.8.25
EL NOMBRE CONSEGUIDO DE LOS NOMBRES, POEMA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ MANTECÓN
dios, tú tenías seguro que venir a él,
y tú has venido a él, a mí seguro,
porque mi mundo todo era mi esperanza.
Yo he acumulado mi esperanza
en lengua, en nombre hablado, en nombre escrito;
a todo yo le había puesto nombre
y tú has tomado el puesto
de toda esta nombradía.
Ahora puedo yo detener ya mi movimiento,
como la llama se detiene en ascua roja
con resplandor de aire inflamado azul,
en el ascua de mi perpetuo estar y ser;
ahora yo soy ya mi mar paralizado,
el mar que yo decía, mas no duro,
paralizado en olas de conciencia en luz
y vivas hacia arriba todas, hacia arriba.
Todos los nombres que yo puse
al universo que por ti me recreaba yo,
se me están convirtiendo en uno y en un
dios.
El dios que es siempre al fin,
el dios creado y recreado y recreado
por gracia y sin esfuerzo.
El Dios. El nombre conseguido de los nombres.
13.6.25
SEFERIS Y LA POESÍA GRIEGA MODERNA
"... En el desarrollo de la poesía griega moderna puede observarse un principio de unidad. Así, todos los grandes poetas neogriegos se han planteado en profundidad el significado de ese carácter helénico y el lugar que le corresponde en el mundo. Cada uno de los autores citados (por no citar otros muchos de la talla de Richos, Elitis o Casantsakis) parte siempre de los acontecimientos que urden la trama de la reciente historia de Grecia y de los que cada uno ha sido espectador, cuando no protagonista, para elevarse a un tipo de análisis del concepto de helenismo a la luz de la historia con lo que asumen todo el pasado y presente griegos y a la luz de la experiencia del mundo contemporáneo. Nos encontramos entonces con algo que ya ocurría en Pindaro, en Esquilo, en Euripides y en muchos de los clásicos, como es la constante de haber sido los poetas quienes, en mayor medida, han procurado al pensamiento griego los mayores filósofos. Esto, insisto, es lo que su cede en la poesía y pensamiento griegos modernos. Si queremos buscar en la Grecia de hoy a los que más y mejor han reflexionado sobre los interrogantes cruciales de su ser individual y colectivo, es decir, si queremos buscar quiénes han filosofado, encontraremos con que han sido sus mejores poetas. Creo así que la característica común a toda la poesía griega, la antigua y la moderna, es haber sabido conseguir, a partir de la disección de los datos o comportamientos humanos, una síntesis que satisfaga al espíritu y que, a la vez, sirva de pauta para orientar el comportamiento de los hombres. Se trata, en definitiva, de una curiosa síntesis de sképsis y de praxis, de pensamiento y de acción.
Seferis, como otros poetas importantes griegos, está muy impregnado de pensamiento europeo occidental y. al igual que Solomós, Palamás, Sikelianós o Várnalis, entiende la poesía como algo más que un modo armonioso de expresión: la poesía se convierte asi, también, en un medio de conocimiento que permite acceder a un conocimiento universal. La poesía entendida y ejercida de esta forma se convierte en una ciencia que actúa en condiciones específicas y con métodos propios. El helenismo permite, pues, a los poetas mayores de la Grecia moderna llegar a lo universal. Para Seferis Grecia está continuamente presente no como una abstracción, sino como una realidad material e histórica y como asociación de dos realidades: la patria chica y la grande. Y esta es otra constante ininterrumpida de la poesia griega. Lo mismo que Esquilo o Pindaro construyen todo su sistema de interpretación y valoración del hombre y del mundo a través de su Atenas o su Tebas, Solomós no puede renunciar a su origen y cultura heptanesiota, con lo que no es casual que su poesía, impregnada de las ideas que proliferan en las islas Jónicas, cuna ideológica del movimiento emancipador de Grecia, se convirtiera de inmediato en un símbolo nacional asumido por todos. Lo mismo ocurre con Palamás, nacido en Patras y oriundo de Misolongui, y no digamos ya con Casantsakis, que antes que griego se consideraba cretense. Seferis es, primero, esmirniota y después griego y, precisamente, su origen minorasiático lo sumerge en su concepto de helenismo..."
(Texto correspondiente a la introducción a la poesía completa de Yorgos Seferis, de Pedro Bádenas de la Peña)
(Fotografía del poeta encontrada aquí)
6.5.25
¿QUIÉN SE HACE CARGO DE CAVAFIS?
¿Dónde encontraré quién admire al poeta? ¿Quién puede resolverme las dudas sobre su obra y su persona? ¿En qué país se formará el grupo de armiradores? ¿En qué lengua se expresarán? ¿En torno a qué aspecto se agruparán?
4.5.25
PARA PERMANECER, DE CONSTANTINOS KAVAFIS
PARA PERMANECER
Sería la una de la mañana, o la una y media.
En un rincón de la taberna; detrás de la mampara de madera. Aparte de nosotros dos, el local totalmente vacío. Un quinqué de petróleo apenas lo alumbraba. Dormitaba, en la puerta, el camarero del turno de noche.
Nadie podía vernos. Pero nos habíamos ya excitado tanto que fuimos incapaces de tomar precauciones.
Nuestra ropa entreabierta -muy ligera-pues abrasaba el divino mes de julio.
Gozo de la carne a través de la ropa medio desabrochada; rápida desnudez de la carne, cuya visión atravesó veintiséis años; y viene, ahora, para permanecer, en estos versos.
Constantinos Kavafis. Traducción de Ramón Irigoyen.
21.4.25
APROXIMACIÓN A PAUL CELAN
Fotografía de Paul Celan encontrada aquí.
Llevo varios años intentando aproximarme a la extraordinaria complejidad de esa región de Europa a través del imperio de Austria Hungría, y aún me queda mucho empeño, viendo el caso de Celan y su patria chica, Bucovina, que fue extremo oriental de Austria durante el imperio. De ahí que el escritor tuviera el alemán como lengua predilecta.
"... Con el fin del imperio termina también la fraterna solidaridad entre los oficiales, que se preparan para convertirse en enemigos o a dispararse entre sí. Cuando el coronel del regimiento muere y es sepultado, cada uno de estos oficiales echa un puñado de tierra en la tumba y, mientras la echa, dice en voz alta que echa ese puñado de tierra en nombre de su nueva patria, es decir, en nombre de Croacia, de Italia, de Checoeslovaquia, y así sucesivamente. Sólo el doctor Grün, el oficial médico, que es judío, echa un puñado de tierra diciendo "tierra de Austria". Los otros tienen una patria en la que pueden reconocerse; el oficial médico judío, en cambio, no la tiene, porque ha perdido su única patria posible, precisamente por ser supranacional..."
Puede parecer inapropiado este texto de El bucle melancólico, de Jon Juaristi, pero lo incluyo porque permite entender, por medio de un contexto completamente distinto al poético que aquí nos ocupa, el origen de la simpatía de Celan por la lengua alemana, que no es la de Alemania, sino la de Austria.
Quien desee poner la obra de este autor "en contexto", debe saber que le espera trabajo por delante.
31.12.24
ESPERANDO A LOS BÁRBAROS, DE KONSTANTINOS KAVAFIS
21.12.24
INVOCACIÓN A AFRODITA, DE SAFO DE LESBOS
¡Oh, inmortal Afrodita, de cincelado trono, astuta hija de Zeus!, te suplico: no domes con aflicciones ni disgustos, oh Señora, mi alma. Al contrario, ven aquí si ya en otra ocasión oyendo desde lejos mis palabras, me escuchaste, y abandonando la aúrea morada de tu padre, viniste, tras uncir un carro. Y te llevaron hermosos gorriones rápidos en torno a la negra tierra, agitando sus tupidas alas, desde el cielo, a través del éter. y al instante llegaban y tú, bienaventurada, tras dibujar una sonrisa en tu rostro inmortal, preguntabas qué me había pasado entonces y por qué de nuevo yo te llamo, y qué deseo sobre todo que me ocurra en mi alma enloquecida. "¿A quién de nuevo convierto ........... ........... a tu amor?, ¿quién, Sara, te daña? Pues si te huye, rápido te perseguirá, si regalos no acepta, los dará, y si no ama, rápido amará, aunque no quiera." Ven a mí también ahora y líbrame del pesado tormento, y cuanto mi alma desea, cúmplemelo, hazlo, sé tú misma mi aliada en la lucha.
Safo de Lesbos
(Poema encontrado, junto a su original griego, aquí)
17.6.24
FALTA UNA CITA DE SÉNECA, DE FERNANDO PESSOA
(Falta una cita de Séneca)
¡Ay qué placer
No cumplir un deber,
Tener un libro para leer
¡Y no hacerlo!
Leer es una lata,
Estudiar es nada.
El sol dora sin literatura.
El río corre bien o mal,
Sin edición original.
Y la brisa, esa, de tal naturalmente matinal, como tiene tiempo, no tiene prisa...
Libros son papeles pintados con tinta.
Estudiar es una cosa en que está indistinta la distinción entre nada y cosa ninguna.
¡Cuánto mejor es cuando hay bruma, esperar a D. Sebastián, ¡venga o no venga!
Grande es la poesía, la bondad y las danzas...
Pero lo mejor del mundo son los niños, las flores, la música, el claro de la luna y el sol, que peca sólo cuando, en vez de crear, seca.
Por encima de todo esto está Jesucristo, que no sabía nada de finanzas, ni consta que tuviese biblioteca...
Fernando Pessoa/ Traductor desconocido.
14.6.24
PIENSO EN TI, DE ÁLVARO DE CAMPOS, HETERÓNIMO DE FERNANDO PESSOA
Penso em ti no silêncio da noite, quando tudo é nada,
Pienso en ti en el silencio de la noche, cuando todo es nada,
E os ruídos que há no silêncio são o próprio silêncio,
Y los ruidos que hay en el silencio son el propio silencio,
Então, sozinho de mim, passageiro parado
Entonces, a solas conmigo, pasajero detenido
De uma viagem em Deus, inutilmente penso em ti.
De un viaje hacia Dios, inutilmente pienso en ti.
Todo o passado, em que foste um momento eterno
Todo el pasado, en que fuiste un momento eterno
E como este silêncio de tudo.
Es como este silencio de todo.
Todo o perdido, em que foste o que mais perdi,
Todo lo perdido, en que fuiste lo que más perdí,
É como estes ruídos,
Es como estos ruidos,
Todo o inútil, em que foste o que não houvera de ser
Todo lo inútil, en que fuiste lo que no debía ser
É como o nada por ser neste silêncio nocturno.
Es como lo nada por ser en este silencio nocturno.
Tenho visto morrer, ou ouvido que morrem,
He visto morir, u oído que mueren,
Quantos amei ou conheci,
Cuantos amé o conocí,
Tenho visto não saber mais nada deles de tantos que foram
He visto no saber nada más nada de tantos que estuvieron
Comigo, e pouco importa se foi um homem ou uma conversa;
Conmigo, y poco importa si fue un hombre o una conversación;
Ou um [...] assustado e mudo,
O un [...] asustado y mudo,
E o mundo hoje para mim é um cemitério de noite
Y el mundo hoy para mí es un cementerio de noche
Branco e negro de campas e [...] e de luar alheio
Blanco y negro de tumbas y [...] de lunar* ajeno
E é neste sossego absurdo de mim e de tudo que penso em ti.
Y es en este sosiego absurdo de mí y de todo que pienso en ti.
(* tiempo en que brilla la luna)
1.4.24
POEMA 31032024 MI TIERRA
No es cierto que sólo tú ames mi tierra. No es cierto que sólo tu causa pueda ser la mía. La tierra pertenece a quien la habita porque un día estuvo vacía.
Vizcayado
31.3.24
21.2.24
AGUA ESCONDIDA, DE DULCE MARÍA LOYNAZ
Tú eres el agua oscura
que mana por dentro de la roca.
Tú eres el agua oscura y entrañable
que va corriendo bajo la tierra,
ignorada del sol,
de la sed de los que rastrean la tierra,
de los que ruedan por la tierra.
Tú eres agua virgen sin destino y sin nombre
geográfico; tú eres la frescura intocada,
el trémulo secreto de frescura, el júbilo secreto
de esta frescura mía que tú eres, de esta agua
honda que tú has sido siempre,
sin alcanzar a ser más nada que eso;
agua negra, sin nombre...
¡Y apretada, apretada contra mí!
2.10.23
VIVO SIN VIVIR EN MÍ, DE SANTA TERESA DE JESÚS
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.
Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.
Santa Teresa de Jesús





