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5.8.26

CORONA TRIUNFAL

Hoy me puse un buen pantalón y una de mis mejores camisas, y llevé unas ramas de laurel del huerto de mis antepasados para coronar tu belleza... Pero los astros no nos fueron favorables y la ceremonia no tuvo lugar.



21.6.26

EL RÍO Y LA SANGRE

"... Esta corriente sigue su camino y no difiere tanto

     de la sangre de los hombres

y de sus miradas cuando contemplan, sin miedo en

     sus corazones, el horizonte,

sin la zozobra cotidiana por las cosas insignificantes

     o incluso por las grandes,

cuando miran al horizonte como el caminante avezado a

     medir su camino con las estrellas..."


Yorgos Séferis



18.6.26

A JORGE MANRIQUE

No pudiste resistirte

A enumerar los poetas

Del pasado.


Y en la trampa caíste 

De aquellos hipócritas 

Que crearon


La funesta reconquista,

Justificando abusos,

Robos, muertes,


De servicios a la patria 

Y a Dios mismo, maquillados.

Tristes nobles,

Falsos santos,

Inventados.

COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE, DE JORGE MANRIQUE

I

Recuerde el alma dormida,

avive el seso y despierte

contemplando

cómo se pasa la vida,

cómo se viene la muerte

tan callando;

cuán presto se va el placer;

cómo después de acordado

da dolor;

cómo a nuestro parecer

cualquiera tiempo pasado

fue mejor.


II

Pues si vemos lo presente

cómo en un punto se es ido

y acabado,

si juzgamos sabiamente,

daremos lo no venido

por pasado.

No se engañe nadie, no,

pensando que ha de durar

lo que espera

más que duró lo que vio,

pues que todo ha de pasar

por tal manera.


III

Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar,

que es el morir:

allí van los señoríos,

derechos a se acabar

y consumir;

allí los ríos caudales,

allí los otros medianos

y más chicos;

y llegados, son iguales

los que viven por sus manos

y los ricos.


IV

Dejo las invocaciones

de los famosos poetas

y oradores;

no curo de sus ficciones,

que traen yerbas secretas

sus sabores.

A Aquel sólo me encomiendo,

Aquel sólo invoco yo

de verdad,

que, en este mundo viviendo,

el mundo no conoció

su deidad.


V

Este mundo es el camino

para el otro, que es morada

sin pesar;

mas cumple tener buen tino

para andar esta jornada

sin errar.

Partimos cuando nacemos,

andamos mientras vivimos,

y llegamos

al tiempo que fenecemos;

así que, cuando morimos,

descansamos.


VI

Este mundo bueno fue

si bien usásemos dél,

como debemos,

porque, según nuestra fe,

es para ganar aquel

que atendemos.

Y aun aquel Hijo de Dios,

para subirnos al cielo,

descendió

a nacer acá entre nos

y a vivir en este suelo

do murió.


VII

Ved de cuán poco valor

son las cosas tras que andamos

y corremos,

que en este mundo traidor

aun primero que muramos

las perdemos.

De ellas deshace la edad,

de ellas casos desastrados

que acaecen,

de ellas, por su calidad,

en los más altos estados

desfallecen.


VIII

Decidme: la hermosura,

la gentil frescura y tez

de la cara,

la color y la blancura,

cuando viene la vejez

¿cuál se para?

Las mañas y ligereza

y la fuerza corporal

de juventud,

todo se torna graveza

cuando llega al arrabal

de senectud.


IX

Pues la sangre de los godos,

el linaje y la nobleza

tan crecida,

¡por cuántas vías y modos

se sume su gran alteza

en esta vida!

Unos, por poco valer,

¡por cuán bajos y abatidos

que los tienen!

Otros que, por no tener,

con oficios no debidos

se mantienen.


X

Los estados y riqueza,

que nos dejen a deshora

¿quién lo duda?

No les pidamos firmeza,

pues que son de una señora

que se muda,

que bienes son de Fortuna,

que revuelven con su rueda

presurosa,

la cual no puede ser una,

ni ser estable ni queda

en una cosa.


XI

Pero digo que, acompañen

y lleguen hasta la huesa

con su dueño,

por eso no nos engañen,

pues se va la vida apriesa,

como sueño,

y los deleites de acá

son, en que nos deleitamos,

temporales,

y los tormentos de allá,

que por ellos esperamos,

eternales.


XII

Los placeres y dulzores

de esta vida trabajada

que tenemos,

no son sino corredores,

y la muerte, la celada

en que caemos:

No mirando a nuestro daño,

corremos a rienda suelta

sin parar;

des que vemos el engaño

y queremos dar la vuelta,

no hay lugar.


XIII

Si fuese en nuestro poder

tornar la cara hermosa

corporal,

como podemos hacer

el alma tan gloriosa

angelical,

¡qué diligencia tan viva

tuviéramos cada hora,

y tan presta

en componer la cautiva,

dejándonos la señora

descompuesta!


XIV

Estos reyes poderosos

que vemos por escrituras

ya pasadas,

con casos tristes, llorosos,

fueron sus buenas venturas

trastornadas.

Así que no hay cosa fuerte,

que a Papas y Emperadores

y Prelados,

así los trata la Muerte

como a los pobres pastores

de ganados.


XV

Dejemos a los troyanos,

que sus males no los vimos,

ni sus glorias;

dejemos a los romanos,

aunque oímos y leímos

sus historias;

no curemos de saber

lo de aquel siglo pasado,

qué fue de ello;

vengamos a lo de ayer,

que también es olvidado

como aquello.


XVI

¿Qué se hizo el rey don Juan?

Los infantes de Aragón

¿qué se hicieron?

¿Qué fue de tanto galán,

qué fue de tanta invención

como trujeron?

Las justas y los torneos,

paramentos, bordaduras,

y cimeras,

¿fueron sino devaneos?

¿Qué fueron sino verduras

de las eras?


XVII

¿Qué se hicieron las damas,

sus tocados, sus vestidos,

sus olores?

¿Qué se hicieron las llamas

de los fuegos encendidos

de amadores?

¿Qué se hizo aquel trovar,

las músicas acordadas

que tañían?

¿Qué se hizo aquel danzar,

aquellas ropas chapadas

que traían?


XVIII

Pues el otro, su heredero,

don Enrique, ¡qué poderes

alcanzaba!

¡Cuán blando, cuán halaguero

el mundo con sus placeres

se le daba!

Mas verás cuán enemigo,

cuán contrario, cuán cruel

se le mostró,

habiéndole sido amigo,

¡cuán poco duró con él

lo que le dio!


XIX

Las dádivas desmedidas,

los edificios reales

llenos de oro,

las vajillas tan fabridas,

los enriques y reales

del tesoro,

los jaeces y caballos

de su gente, y atavíos

tan sobrados,

¿dónde iremos a buscallos?

¿qué fueron sino rocíos

de los prados?


XX

Pues su hermano, el inocente

que en su vida sucesor

se llamó,

¡qué corte tan excelente

tuvo y cuánto gran señor

que le siguió!

Mas como fuese mortal,

metiólo la muerte luego

en su fragua,

¡oh juicio divinal!

Cuando más ardía el fuego,

echaste agua.


XXI

Pues aquel gran Condestable

Maestre que conocimos,

tan privado,

no cumple que dél se hable,

sino sólo que lo vimos

degollado.

Sus infinitos tesoros,

sus villas y sus lugares,

su mandar,

¿qué le fueron sino lloros?

¿que fueron sino pesares

al dejar?


XXII

Pues los otros dos hermanos,

maestres tan prosperados

como reyes,

que a los grandes y medianos

trajeron tan sojuzgados

a sus leyes;

aquella prosperidad

que tan alta fue subida

y ensalzada,

¿qué fue sino claridad,

que cuando más encendida

fue matada?


XXIII

Tantos duques excelentes,

tantos marqueses y condes,

y barones,

como vimos tan potentes,

di, Muerte, ¿dó los escondes

y traspones?

Y las sus claras hazañas

que hicieron en las guerras

y en las paces,

cuando tú, cruda, te ensañas,

con tu fuerza las atierras

y deshaces.


XXIV

Las huestes innumerables,

los pendones y estandartes,

y banderas,

los castillos impugnables,

los muros y baluartes

y barreras,

la cava honda chapada,

o cualquier otro reparo,

¿qué aprovecha?

cuando tú vienes airada

todo lo pasas de claro

con tu flecha.


XXV

Aquél de buenos abrigo,

amado por virtuoso

de la gente,

el Maestre don Rodrigo

Manrique, tanto famoso

y tan valiente,

sus grandes hechos y claros

no cumple que los alabe,

pues los vieron,

ni los quiero hacer caros,

pues que el mundo todo sabe

cuáles fueron.


XXVI

¡Qué amigo de sus amigos!,

¡qué señor para criados

y parientes!,

¡qué enemigo de enemigos!,

¡qué maestre de esforzados

y valientes!,

¡qué seso para discretos!,

¡qué gracia para donosos!,

¡qué razón!,

¡cuán benigno a los sujetos!,

y a los bravos y dañosos,

¡qué león!


XXVII

En ventura Octaviano,

Julio César en vencer

y batallar,

En la virtud, Africano,

Aníbal en el saber

y trabajar,

En la bondad un Trajano,

Tito en liberalidad

con alegría,

En su brazo, Aureliano

Marco Atilio en la verdad

que prometía.


XXVIII

Antonio Pío en clemencia,

Marco Aurelio en igualdad

del semblante,

Adriano en la elocuencia,

Teodosio en humanidad

y buen talante,

Aurelio Alejandro fue

en disciplina y rigor

de la guerra,

un Constantino en la fe,

Camilo en el gran amor

de su tierra.


XXIX

No dejó grandes tesoros,

ni alcanzó muchas riquezas,

ni vajillas,

mas hizo guerra a los moros,

ganando sus fortalezas

y sus villas.

Y en las lides que venció,

muchos moros y caballos

se perdieron,

y en este oficio ganó

las rentas y los vasallos

que le dieron.


XXX

Pues por su honra y estado

en otros tiempos pasados

¿cómo se hubo?

Quedando desamparado,

con hermanos y criados

se sostuvo.

Después que hechos famosos

hizo en esta dicha guerra

que hacía,

hizo tratos tan honrosos,

que le dieron aun más tierra

que tenía.


XXXI

Estas sus viejas historias

que con su brazo pintó

en juventud,

con otras nuevas victorias

ahora las renovó

en senectud.

Por su gran habilidad,

por méritos y ancianía

bien gastada,

alcanzó la dignidad

de la gran caballería

de la Espada.


XXXII

Y sus villas y sus tierras

ocupadas de tiranos

las halló,

mas por cercos y por guerras

y por fuerza de sus manos

las cobró.

Pues nuestro rey natural,

si de las obras que obró

fue servido,

dígalo el de Portugal,

y en Castilla quien siguió

su partido.


XXXIII

Después de puesta la vida

tantas veces por su ley

al tablero;

después de tan bien servida

la corona de su rey

verdadero;

después de tanta hazaña

a que no puede bastar

cuenta cierta,

en la su villa de Ocaña

vino la Muerte a llamar

a su puerta.


XXXIV

diciendo: «Buen caballero,

dejad el mundo engañoso

y su halago;

vuestro corazón de acero

muestre su esfuerzo famoso

en este trago;

y pues de vida y salud

hicisteis tan poca cuenta

por la fama,

esfuércese la virtud

por sufrir esta afrenta

que os llama.


XXXV

No se os haga tan amarga

la batalla temerosa

que esperáis,

pues otra vida más larga

de fama tan gloriosa

acá dejáis.

Aunque esta vida de honor

tampoco no es eternal,

ni verdadera,

mas, con todo, es muy mejor

que la vida terrenal,

perecedera.


XXXVI

El vivir que es perdurable,

no se gana con estados

mundanales,

ni con vida deleitable,

en que moran los pecados

infernales,

mas los buenos religiosos,

ganánlo con oraciones

y con lloros,

los caballeros famosos

con trabajos y aflicciones

contra moros.


XXXVII

Y pues vos, claro varón,

tanta sangre derramasteis

de paganos,

esperad el galardón

que en este mundo ganasteis

por las manos.

Y con esta confianza

y con la fe tan entera

que tenéis,

partid con buena esperanza,

que esta otra vida tercera,

ganaréis.»


XXXVIII

«No tengamos tiempo ya

en esta vida mezquina

por tal modo,

que mi voluntad está

conforme con la divina

para todo.

Y consiento en mi morir

con voluntad placentera,

clara y pura,

que querer hombre vivir

cuando Dios quiere que muera,

es locura.» 


XXXIX

Tú que por nuestra maldad

tomaste forma servil

y bajo nombre;

Tú que en tu divinidad

juntaste cosa tan vil

como es el hombre;

Tú que tan grandes tormentos

sufriste sin resistencia

en tu persona,

no por mis merecimientos,

mas por tu sola clemencia,

me perdona.


XL

Así, con tal entender,

todos sentidos humanos

conservados,

cercado de su mujer,

Y de sus hijos y hermanos

y criados,

dio el alma a quien se la dio,

el cual la ponga en el cielo

y en su gloria,

y aunque la vida perdió,

dejónos harto consuelo

su memoria.

13.6.26

TEARS

Tears are a sea in which we sink. 

We want to continue living (our body knows).

A

A

figurA
gAlgo
Árbol
fArol
esquinAs
pArque


 

VERSOS DE ARTE MAYOR

Son las tantas de la noche y no, no me llega el sueño.

Aquí estoy, de nuevo sobre la cama de hierro,

Probando a encajar las sílabas dentro de los versos.

Y como en el cinquillo, o me paso, o no llego.

21.8.25

EL NOMBRE CONSEGUIDO DE LOS NOMBRES, POEMA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ MANTECÓN



EL NOMBRE CONSEGUIDO DE LOS NOMBRES




Si yo, por ti, he creado un mundo para ti,

dios, tú tenías seguro que venir a él,

y tú has venido a él, a mí seguro,

porque mi mundo todo era mi esperanza.




Yo he acumulado mi esperanza

en lengua, en nombre hablado, en nombre escrito;

a todo yo le había puesto nombre

y tú has tomado el puesto

de toda esta nombradía.




Ahora puedo yo detener ya mi movimiento,

como la llama se detiene en ascua roja

con resplandor de aire inflamado azul,

en el ascua de mi perpetuo estar y ser;




ahora yo soy ya mi mar paralizado,

el mar que yo decía, mas no duro,

paralizado en olas de conciencia en luz

y vivas hacia arriba todas, hacia arriba.




Todos los nombres que yo puse

al universo que por ti me recreaba yo,

se me están convirtiendo en uno y en un
dios.




El dios que es siempre al fin,

el dios creado y recreado y recreado

por gracia y sin esfuerzo.

El Dios. El nombre conseguido de los nombres.





Poema de Juan Ramón Jiménez Mantecón


.

13.6.25

SEFERIS Y LA POESÍA GRIEGA MODERNA


 "... En el desarrollo de la poesía griega moderna puede observarse un principio de unidad. Así, todos los grandes poetas neogriegos se han planteado en profundidad el significado de ese carácter helénico y el lugar que le corresponde en el mundo. Cada uno de los autores citados (por no citar otros muchos de la talla de Richos, Elitis o Casantsakis) parte siempre de los acontecimientos que urden la trama de la reciente historia de Grecia y de los que cada uno ha sido espectador, cuando no protagonista, para elevarse a un tipo de análisis del concepto de helenismo a la luz de la historia con lo que asumen todo el pasado y presente griegos y a la luz de la experiencia del mundo contemporáneo. Nos encontramos entonces con algo que ya ocurría en Pindaro, en Esquilo, en Euripides y en muchos de los clásicos, como es la constante de haber sido los poetas quienes, en mayor medida, han procurado al pensamiento griego los mayores filósofos. Esto, insisto, es lo que su cede en la poesía y pensamiento griegos modernos. Si queremos buscar en la Grecia de hoy a los que más y mejor han reflexionado sobre los interrogantes cruciales de su ser individual y colectivo, es decir, si queremos buscar quiénes han filosofado, encontraremos con que han sido sus mejores poetas. Creo así que la característica común a toda la poesía griega, la antigua y la moderna, es haber sabido conseguir, a partir de la disección de los datos o comportamientos humanos, una síntesis que satisfaga al espíritu y que, a la vez, sirva de pauta para orientar el comportamiento de los hombres. Se trata, en definitiva, de una curiosa síntesis de sképsis y de praxis, de pensamiento y de acción.

Seferis, como otros poetas importantes griegos, está muy impregnado de pensamiento europeo occidental y. al igual que Solomós, Palamás, Sikelianós o Várnalis, entiende la poesía como algo más que un modo armonioso de expresión: la poesía se convierte asi, también, en un medio de conocimiento que permite acceder a un conocimiento universal. La poesía entendida y ejercida de esta forma se convierte en una ciencia que actúa en condiciones específicas y con métodos propios. El helenismo permite, pues, a los poetas mayores de la Grecia moderna llegar a lo universal. Para Seferis Grecia está continuamente presente no como una abstracción, sino como una realidad material e histórica y como asociación de dos realidades: la patria chica y la grande. Y esta es otra constante ininterrumpida de la poesia griega. Lo mismo que Esquilo o Pindaro construyen todo su sistema de interpretación y valoración del hombre y del mundo a través de su Atenas o su Tebas, Solomós no puede renunciar a su origen y cultura heptanesiota, con lo que no es casual que su poesía, impregnada de las ideas que proliferan en las islas Jónicas, cuna ideológica del movimiento emancipador de Grecia, se convirtiera de inmediato en un símbolo nacional asumido por todos. Lo mismo ocurre con Palamás, nacido en Patras y oriundo de Misolongui, y no digamos ya con Casantsakis, que antes que griego se consideraba cretense. Seferis es, primero, esmirniota y después griego y, precisamente, su origen minorasiático lo sumerge en su concepto de helenismo..."


(Texto correspondiente a la introducción a la poesía completa de Yorgos Seferis, de Pedro Bádenas de la Peña)

(Fotografía del poeta encontrada aquí)

6.5.25

¿QUIÉN SE HACE CARGO DE CAVAFIS?

¿Dónde encontraré quién admire al poeta? ¿Quién puede resolverme las dudas sobre su obra y su persona? ¿En qué país se formará el grupo de armiradores? ¿En qué lengua se expresarán? ¿En torno a qué aspecto se agruparán?



4.5.25

PARA PERMANECER, DE CONSTANTINOS KAVAFIS

PARA PERMANECER


Sería la una de la mañana, o la una y media.

En un rincón de la taberna; detrás de la mampara de madera. Aparte de nosotros dos, el local totalmente vacío. Un quinqué de petróleo apenas lo alumbraba. Dormitaba, en la puerta, el camarero del turno de noche.

Nadie podía vernos. Pero nos habíamos ya excitado tanto que fuimos incapaces de tomar precauciones.

Nuestra ropa entreabierta -muy ligera-pues abrasaba el divino mes de julio.

Gozo de la carne a través de la ropa medio desabrochada; rápida desnudez de la carne, cuya visión atravesó veintiséis años; y viene, ahora, para permanecer, en estos versos.


Constantinos Kavafis. Traducción de Ramón Irigoyen.

21.4.25

APROXIMACIÓN A PAUL CELAN

Fotografía de Paul Celan encontrada aquí.

Llevo varios años intentando aproximarme a la extraordinaria complejidad de esa región de Europa a través del imperio de Austria Hungría, y aún me queda mucho empeño, viendo el caso de Celan y su patria chica, Bucovina, que fue extremo oriental de Austria durante el imperio. De ahí que el escritor tuviera el alemán como lengua predilecta.

"... Con el fin del imperio termina también la fraterna solidaridad entre los oficiales, que se preparan para convertirse en enemigos o a dispararse entre sí. Cuando el coronel del regimiento muere y es sepultado, cada uno de estos oficiales echa un puñado de tierra en la tumba y, mientras la echa, dice en voz alta que echa ese puñado de tierra en nombre de su nueva patria, es decir, en nombre de Croacia, de Italia, de Checoeslovaquia, y así sucesivamente. Sólo el doctor Grün, el oficial médico, que es judío, echa un puñado de tierra diciendo "tierra de Austria". Los otros tienen una patria en la que pueden reconocerse; el oficial médico judío, en cambio, no la tiene, porque ha perdido su única patria posible, precisamente por ser supranacional..." 

Puede parecer inapropiado este texto de El bucle melancólico, de Jon Juaristi, pero lo incluyo porque permite entender, por medio de un contexto completamente distinto al poético que aquí nos ocupa, el origen de la simpatía de Celan por la lengua alemana, que no es la de Alemania, sino la de Austria.

Quien desee poner la obra de este autor "en contexto", debe saber que le espera trabajo por delante.

31.12.24

ESPERANDO A LOS BÁRBAROS, DE KONSTANTINOS KAVAFIS

Pinchando en la fotografía (encontrada aquí), se accede al registro audiovisual de la lectura del poema por parte del actor Josep María Pou.

Kavafis es un notable representante del neoclasicismo literario griego.



-¿Qué esperamos congregados en el foro?
Es a los bárbaros que hoy llegan.

-¿Por qué esta inacción en el Senado?
¿Por qué están ahí sentados sin legislar los Senadores?
Porque hoy llegarán los bárbaros.
¿Qué leyes van a hacer los senadores?
Ya legislarán los bárbaros, cuando lleguen.

-¿Por qué nuestro emperador madrugó tanto
y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad,
está sentado, solemne y ciñendo su corona?
Porque hoy llegarán los bárbaros.
Y el emperador espera para dar
a su jefe la acogida. Incluso preparó,
para entregárselo, un pergamino. En él
muchos títulos y dignidades hay escritos.

-¿Por qué nuestros dos cónsules y pretores salieron
hoy con rojas togas bordadas;
por qué llevan brazaletes con tantas amatistas
y anillos engastados y esmeraldas rutilantes;
por qué empuñan hoy preciosos báculos
en plata y oro magníficamente cincelados?
Porque hoy llegarán los bárbaros;
y espectáculos así deslumbran a los bárbaros.

-¿Por qué no acuden, como siempre, los ilustres oradores
a echar sus discursos y decir sus cosas?
Porque hoy llegarán los bárbaros y
les fastidian la elocuencia y los discursos.

-¿Por qué empieza de pronto este desconcierto
y confusión? (¡Qué graves se han vuelto los rostros!)
¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían
y todos vuelven a casa compungidos?
Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.
Algunos han venido de las fronteras
y contado que los bárbaros no existen.

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.

21.12.24

INVOCACIÓN A AFRODITA, DE SAFO DE LESBOS

¡Oh, inmortal Afrodita, de cincelado trono, astuta hija de Zeus!, te suplico: no domes con aflicciones ni disgustos, oh Señora, mi alma. Al contrario, ven aquí si ya en otra ocasión oyendo desde lejos mis palabras, me escuchaste, y abandonando la aúrea morada de tu padre, viniste, tras uncir un carro. Y te llevaron hermosos gorriones rápidos en torno a la negra tierra, agitando sus tupidas alas, desde el cielo, a través del éter. y al instante llegaban y tú, bienaventurada, tras dibujar una sonrisa en tu rostro inmortal, preguntabas qué me había pasado entonces y por qué de nuevo yo te llamo, y qué deseo sobre todo que me ocurra en mi alma enloquecida. "¿A quién de nuevo convierto ........... ........... a tu amor?, ¿quién, Sara, te daña? Pues si te huye, rápido te perseguirá, si regalos no acepta, los dará, y si no ama, rápido amará, aunque no quiera." Ven a mí también ahora y líbrame del pesado tormento, y cuanto mi alma desea, cúmplemelo, hazlo, sé tú misma mi aliada en la lucha.

Safo de Lesbos


(Poema encontrado, junto a su original griego, aquí)

17.6.24

FALTA UNA CITA DE SÉNECA, DE FERNANDO PESSOA

(Falta una cita de Séneca)


¡Ay qué placer 

No cumplir un deber, 

Tener un libro para leer 

¡Y no hacerlo! 

Leer es una lata, 

Estudiar es nada. 

El sol dora sin literatura. 

El río corre bien o mal, 

Sin edición original. 

Y la brisa, esa, de tal naturalmente matinal, como tiene tiempo, no tiene prisa... 

Libros son papeles pintados con tinta. 

Estudiar es una cosa en que está indistinta la distinción entre nada y cosa ninguna. 

¡Cuánto mejor es cuando hay bruma, esperar a D. Sebastián, ¡venga o no venga! 

Grande es la poesía, la bondad y las danzas... 

Pero lo mejor del mundo son los niños, las flores, la música, el claro de la luna y el sol, que peca sólo cuando, en vez de crear, seca. 

Por encima de todo esto está Jesucristo, que no sabía nada de finanzas, ni consta que tuviese biblioteca...


Fernando Pessoa/ Traductor desconocido.

14.6.24

PIENSO EN TI, DE ÁLVARO DE CAMPOS, HETERÓNIMO DE FERNANDO PESSOA

Penso em ti no silêncio da noite, quando tudo é nada,

Pienso en ti en el silencio de la noche, cuando todo es nada,

E os ruídos que há no silêncio são o próprio silêncio,

Y los ruidos que hay en el silencio son el propio silencio,

Então, sozinho de mim, passageiro parado

Entonces, a solas conmigo, pasajero detenido

De uma viagem em Deus, inutilmente penso em ti.

De un viaje hacia Dios, inutilmente pienso en ti.

Todo o passado, em que foste um momento eterno

Todo el pasado, en que fuiste un momento eterno

E como este silêncio de tudo.

Es como este silencio de todo.

Todo o perdido, em que foste o que mais perdi,

Todo lo perdido, en que fuiste lo que más perdí,

É como estes ruídos,

Es como estos ruidos,

Todo o inútil, em que foste o que não houvera de ser

Todo lo inútil, en que fuiste lo que no debía ser

É como o nada por ser neste silêncio nocturno.

Es como lo nada por ser en este silencio nocturno.

Tenho visto morrer, ou ouvido que morrem,

He visto morir, u oído que mueren,

Quantos amei ou conheci,

Cuantos amé o conocí,

Tenho visto não saber mais nada deles de tantos que foram

He visto no saber nada más nada de tantos que estuvieron

Comigo, e pouco importa se foi um homem ou uma conversa;

Conmigo, y poco importa si fue un hombre o una conversación;

Ou um [...] assustado e mudo,

O un [...] asustado y mudo,

E o mundo hoje para mim é um cemitério de noite

Y el mundo hoy para mí es un cementerio de noche

Branco e negro de campas e [...] e de luar alheio

Blanco y negro de tumbas y [...] de lunar* ajeno

E é neste sossego absurdo de mim e de tudo que penso em ti.

Y es en este sosiego absurdo de mí y de todo que pienso en ti.

 

 

(* tiempo en que brilla la luna)

1.4.24

POEMA 31032024 MI TIERRA

No es cierto que sólo tú ames mi tierra. No es cierto que sólo tu causa pueda ser la mía. La tierra pertenece a quien la habita porque un día estuvo vacía.

Vizcayado

31.3.24

POEMA

Aunque en última instancia debo remitirme a vosotros, hermanos, mi relación más importante es con Dios.


Vizcayado

21.2.24

AGUA ESCONDIDA, DE DULCE MARÍA LOYNAZ

AGUA ESCONDIDA
 
Agua escondida
Tú eres el agua oscura
que mana por dentro de la roca.
Tú eres el agua oscura y entrañable
que va corriendo bajo la tierra,
ignorada del sol,
de la sed de los que rastrean la tierra,
de los que ruedan por la tierra.
Tú eres agua virgen sin destino y sin nombre
geográfico; tú eres la frescura intocada,
el trémulo secreto de frescura, el júbilo secreto
de esta frescura mía que tú eres, de esta agua
honda que tú has sido siempre,
sin alcanzar a ser más nada que eso;
agua negra, sin nombre...
¡Y apretada, apretada contra mí!
 
Dulce María Loynaz
 
 Pinchando aquí se accede al registro sonoro de la lectura del poema por la autora.

2.10.23

VIVO SIN VIVIR EN MÍ, DE SANTA TERESA DE JESÚS

Vivo sin vivir en mí,

y tan alta vida espero,

que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,

después que muero de amor;

porque vivo en el Señor,

que me quiso para sí:

cuando el corazón le di

puso en él este letrero,

que muero porque no muero.

Esta divina prisión,

del amor en que yo vivo,

ha hecho a Dios mi cautivo,

y libre mi corazón;

y causa en mí tal pasión

ver a Dios mi prisionero,

que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!

¡Qué duros estos destierros,

esta cárcel, estos hierros

en que el alma está metida!

Sólo esperar la salida

me causa dolor tan fiero,

que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga

do no se goza el Señor!

Porque si es dulce el amor,

no lo es la esperanza larga:

quíteme Dios esta carga,

más pesada que el acero,

que muero porque no muero.

Sólo con la confianza

vivo de que he de morir,

porque muriendo el vivir

me asegura mi esperanza;

muerte do el vivir se alcanza,

no te tardes, que te espero,

que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;

vida, no me seas molesta,

mira que sólo me resta,

para ganarte perderte.

Venga ya la dulce muerte,

el morir venga ligero

que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,

que es la vida verdadera,

hasta que esta vida muera,

no se goza estando viva:

muerte, no me seas esquiva;

viva muriendo primero,

que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle

a mi Dios que vive en mí,

si no es el perderte a ti,

para merecer ganarle?

Quiero muriendo alcanzarle,

pues tanto a mi Amado quiero,

que muero porque no muero.


Santa Teresa de Jesús