Una de las pocas cosas que admiro de la política es la creatividad puesta en algunas frases y lemas. Estados Unidos es, en esta disciplina, una fuente inagotable. Así, hace un tiempo, viendo un reportaje sobre la Segunda Guerra Mundial, encontré una joya de esto que estoy hablando. El documental trataba el tema de los campos de concentración creados por Estados Unidos para los estadounidenses de origen japonés. Cuando la voz en off dijo que las autoridades actuales declaraban que el atropello había sido consecuencia de una "falta de liderazgo" quedé fulminado, como atravesado por un rayo. Aquella fórmula vacía y liviana como una pompa de jabón resultaba convincente, irresistible. Me atrajo de la misma manera que "ese oscuro objeto del deseo", de Buñuel, que parece vibrar porque "objeto" es al mismo tiempo sustantivo y adjetivo. "Falta de liderazgo" actúa como uno de esos balones que se inflan en el estómago de quienes padecen obesidad mórbida: uno se siente satisfecho sin haber recibido nada... Bueno, en mi caso sí que recibí placer estético.