
Patio de armas del Palacio Real. Foto de autor desconocido.
Ya es primavera de nuevo en Madrid, la ciudad ingenua y canalla a la vez. Este año no podré ir. Y además ya no me espera nadie de aquellos con quienes compartí paseos sobre la arena crujiente. las amistades y los amores se extinguieron, como las plantas de un jardín, sin que cuidado alguno haya podido evitarlo. Les echo de menos, igual que aquella luz fuerte, el aire fino y transparente hasta el horizonte, y ese correr de las nubes que anuncia que uno se encuentra allí más cerca del cielo.