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12.4.25
5.11.12
14.5.12
EL VIENTO SUR EN CANTABRIA
En este blog nos proponen este letrero de Santander,
aunque sus efectos llegan hasta Reinosa. Allí la gente teme su violencia hasta el punto de enfermar. Los tejados de chapa vuelan alegremente, y los de teja se desnudan como se desnuda de vilanos un diente de león. Y la gente sospechamos que los túneles de la autovía Cantabria-Meseta no han hecho más que favorecerlo, hasta el punto de que antes, en mi pueblo, había niebla casi todos los días (una niebla meona con la que contábamos para jugar al escondite), y ahora, ni uno sólo.
Etiquetas:
CANTABRIA,
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VIENTO SUR,
VIENTO SUR EN CANTABRIA
10.1.08
VIENTO SUR
O surada, como dicen en algunos lugares de Cantabria.
Hoy me tocó patear Castro-Urdiales y como casi siempre que voy, soplaba sur cálido, fuerte y seco.
La luz es todavía muy horizontal

y las zonas en sombra son amplias, oscuras y azuladas.

Son los días en los que crepitan las copas de los eucaliptos y el horizonte aparece nítido.

Las caducifolias y las perennifolias presentan su mayor contraste.

Yo no me abrigo en días así. Esa chica, por ejemplo, admira mi bello y peludo torso desnudo.

Las que peor lo pasan son las ovejitas, aunque éstas han pasado sin problemas la carretera. El invierno por aquí la mayor parte de las veces no es nada frío.

Estuve en algunos barrios perdidos, como este de Santullán, a los que sólo acuden sus vecinos (no van turistas japoneses).

Y saqué unas fotos

de las casas de los indianos

y de las casas de los que no fueron a América,


así como de alguna otra chuminada, como estas rocas,

o este simpático pony.
Hoy me tocó patear Castro-Urdiales y como casi siempre que voy, soplaba sur cálido, fuerte y seco.
La luz es todavía muy horizontal

y las zonas en sombra son amplias, oscuras y azuladas.

Son los días en los que crepitan las copas de los eucaliptos y el horizonte aparece nítido.

Las caducifolias y las perennifolias presentan su mayor contraste.

Yo no me abrigo en días así. Esa chica, por ejemplo, admira mi bello y peludo torso desnudo.

Las que peor lo pasan son las ovejitas, aunque éstas han pasado sin problemas la carretera. El invierno por aquí la mayor parte de las veces no es nada frío.

Estuve en algunos barrios perdidos, como este de Santullán, a los que sólo acuden sus vecinos (no van turistas japoneses).

Y saqué unas fotos

de las casas de los indianos

y de las casas de los que no fueron a América,


así como de alguna otra chuminada, como estas rocas,

o este simpático pony.
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