

Los cementerios suelen ser lugares interesantísimos, tanto como parques tranquilos para pasear, como "museos al aire libre" en los que disfrutar notables obras de cantería, escultura, e incluso, arquitectura.

El de Castro Urdiales se encuentra todavía "alejado", conservando su entorno original de prados y cultivos.

Hay algunos nichos de reciente construcción y bella factura, pero casi todas las construcciones son de finales del XIX y principios del XX.

Y casi todas son panteones familiares ejecutados en piedra caliza, con tallas más o menos detalladas.

En el centro, como arropadas por las construcciones más caras, un rectángulo de fosas sin lápida siquiera.




Ésta es modernista, con la característica posición de las manos y los detalles decorativos en bronce.

Ésta también tiene cierto aire art-decó.

Las avenidas longitudinales tienen el mar como fondo.

Esta tiene motivos neogóticos y art-decó juntos.

Un detalle de la interesante y trabajada verja.

Éste es un panteón claramente neogótico, ejecutado en mármol blanco y con vidrieras emplomadas.

El mismo panteón.

Y éste, que es el mayor de todos. Es neogótico también, pero yo diría que también poderosamente romántico. A contraluz las ventanas parecen iluminadas desde dentro, como si la construcción tuviera una vida fantasmal en su interior.