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28.5.25

EL SANTUARIO DE ARTEMISA BRAURONIA Y EL AGUA

El santuario se construyó junto al manantial de un pequeño curso de agua, tributario del río Erasino poco antes de su desembocadura en el Egeo. En la antigüedad el mar se encontraba más próximo al santuario, pero la sedimentación ha hecho que hoy se encuentre a un kilómetro de la costa. Por tanto, los elementos naturales en el santuario estaban compuestos por la vegetacion cercana y la roca aflorada sobre la que crece, el manantial, el río y el mar. Todos ellos son atendidos conforme al respeto que caracteriza la intervención clásica griega en el paisaje. A su vez, y esto es realmente sorprendente, la nueva religión respeta las creencias antiguas, y construye su humilde capilla con mampuestos, sin tocar los sillares del antiguo templo. Y hoy, grupos de voluntarios se dedican a limpiar cuidadosamente de basura el santuario y su entorno.

En el manantial se encontraron objetos botivos, lo que supone una práctica poco habitual en la antigüedad griega (leído aquí

Fotografía del manantial y las construcciones inmediatas,  encontrada aquí.



17.3.23

LA NATURALEZA SAGRADA (LAS PIEDRAS NOS HABLAN COMO NOS HABLAN LAS PALABRAS)

El de la fotografía es un lugar común, que podríamos encontrar en muchos lugares de la geografía ibérica: un promontorio calizo difícil de cultivar, en el que medra vegetación relicta, desaparecida en el entorno inmediato. Podría ser cualquier lugar de Navarra, de Aragón, o incluso del Cantábrico. Pero en realidad se encuentra en el Ática, en Grecia. Es el santuario de Artemisa, en la antiquísima población de Braurón.
 
Las sociedades de la Grecia antigua se caracterizaban por un especial respeto y consideración por su entorno. Puede apreciarse que el basamento del templo clásico está parcialmente compuesto por la roca viva original; algo tocante a la economía, pero mucho más, al respeto religioso... Incluso los cristianos medievales se cuidaron muy mucho de tocar los sagrados sillares del antiguo templo de Artemisa, diosa de la naturaleza. Y hoy en día parece existir entre algunos griegos un sentimiento de respeto por una naturaleza que conserva algo de divina; un panteísmo, un habitar de dioses entre las hojas de los laureles, de los pinos de Halepo, de los pistachos, de las encinas... Periódicamente hay campañas, de iniciativa popular, de recogida de basura en el entorno del templo.
 
Roma, en cambio (cultura a la que sin duda pertenecemos), es descreída, y por tanto, no se siente obligada a respetar nada. Traigo a colación de esto, este bello pasaje de la campaña del tirano Sila en el Ática: "... Sila emprendió el asedio Atenas y El Pireo [...] La política de tierra quemada llevada a cabo por Aristión y la consiguiente carencia de madera para construir máquinas de asedio llevó a Sila a ordenar talar todos los árboles en cien millas a la redonda, quedando el Ática arrasada. Entre los árboles talados se encontraban los centenarios de la celebérrima Academia, a cuya sombra se pasearon Platón y tantos otros filósofos de renombre..."
 
El verdadero respeto por la naturaleza parece ser algo ligado a un sentimiento religioso, por lo que no es sencillo de adquirir y mantener: siempre habrá una buena razón para abandonarlo.

Fotografía encontrada aquí.


31.7.16

DE LO QUE ME CUENTAN LAS RUINAS: SANTUARIO DE ARTEMISA BRAURONIA

Llevo ya un tiempo meditanto las ruinas del santuario de Artemisa Brauronia en el Ática. Principalmente, como muestra de lo absurdo que supone trasladar lo hallado a un museo, y de hacer del museo el lugar de su interpretación. Comprendo que sean medidas prácticas, políticamente convenientes, pero nada de eso es de mi interés: sólo mi relación con la ruina. Igual que el amor sólo interesa, en última instancia, a quienes se aman.

Mi última reflexión era concerniente a la naturaleza constructiva de un edificio que se encuentra en el santuario, pero que resulta poco interesante para los amantes de lo griego antiguo: la capilla cristiana realizada con pequeñas piedras irregulares (mampuestos), para cuya construcción no se aprovecharon los espléndidos sillares de las construcciones antiguas.


(No he podido volver a la fuente original de esta estupenda fotografía)

La evidencia es esa. Otro asunto es la interpretación que pueda hacerse de la misma.

El autor del artículo que dediqué a los baños públicos que hubo en el centro de Moscú durante la época comunista, mencionaba que en aquel tiempo se reservaba las creencias cristianas para la intimidad, "por si acaso". Algo que bien pudo suceder, o incluso estar sucediendo, para con las ruinas de la Grecia antigua: que la religiosidad que dio origen al antiguo templo, subyace, no habiendo sido asumida ni eficazmente sustituida por el cristianismo. Así, se mantiene un respeto que no está motivado por un interés económico, político..., sino religioso.

27.3.16

PREPOSICIONES GRIEGAS

Cuando alguien construye un pórtico no lo hace (sólo) para contemplarlo, sino para estar en él y mirar desde él.

Es decir:


Esta vista está muy bien: es la del recibimiento. Pero...


ésta es la vista del día a día. Es la de los muchos momentos que sus ocupantes pasaban contemplando el cuarto lado del santuario; aquel que no cansa mirar: el de la naturaleza (rocas, plantas, sol...)


Fotografías encontradas aquí.

PROCESIÓN DE TODOS-LOS-QUE-LO-DEJAN-COMO-LA-PATENA


Imagen encontrada aquí.

Grupo de voluntarios limpian las inmediaciones del antiguo santuario de Artemisa Brauronia, en su condición de sirvientes de la nueva religión bicéfala del turismo de masas y la ecología, la última de las creencias que han ido sucediéndose desde el culto original a Artemisa... Aunque quizá nunca se ha dejado de creer en ella.

En uno de sus días menos afortunados, un profesor que tuve nos dijo que no era necesario que viajásemos, pues ya disponíamos de abundante información en las publicaciones existentes sobre aquello que pretendíamos visitar. Pero, ¿en qué publicación puede aparecer la pervivencia de un culto pagano? Para llegar a esa conclusión necesitamos de información, de pistas que sólo se encuentran en el lugar. Si observamos la ermita ortodoxa medieval, que es la única construcción que permanece en pie en el reciento del santuario, podemos observar que para su construcción no se aprovecharon los extraordinarios sillares tallados del culto anterior. Eso en España, por ejemplo, no sucedía, pues nadie sentía veneración alguna por las piedras antiguas (de la época de los moros), que se reutilizaban por su valor en sí de piedra regular. Generalmente los estudios proponen análisis de lo griego antiguo, pero raramente dedican atención a la ermita medieval. Y por ese motivo, tampoco nos sirve el orden que nos proponen los políticos y los arqueólogos, que trasladan los objetos a un museo, pues sólo empobrece el legado al reducir la complejidad de esa realidad a unas pocas ideas que ellos creen son las importantes.

31.1.16

PLANTA DEL SANTUARIO DE ARTEMISA BRAURONIA


Dibujo encontrado aquí.

La misma inteligencia que se puso en la palabra escrita (filosofía, teatro...), regía también la colocación de las piedras. Los edificios se pueden vivir, lo que podría asimilarse al diálogo, y se pueden leer plasmados en un papel, igual que un texto. Seferis utiliza alguna vez la imagen de juntar palabras como apilar piedras.

29.1.16

BRAURÓN: ESTUDIO PREVIO


Este terreno junto al santuario presenta los elementos tradicionales de una pequeña explotación agrícola (parecidos a los de cualquier otra del planeta): un árbol frondoso que dé sombra bajo la que poner una silla y una mesa, y los tinglados del agua, sin los que la tierra vale poco: un pozo, una bomba, y un depósito. El ámbito de la vida sencilla.

A la derecha está la entrada a la zona del santuario de Artemisa brauronia, con un ensanchamento en la carretera que el propietario de la huerta aprovecha para dejar el coche.

BRAURON: ESTUDIO PREVIO


Hacia el interior, al sur del santuario, el paisaje me resulta familiar. Pensé en mi Mediterráneo particular (el primero que conocí) de Navarra y Aragón.

La valla de la izquierda es el límite de los terrenos anexos al santurario.

BRAURON: ESTUDIO PREVIO


El camino paralelo a la orilla sur es también destino de escombros (lo que no me molesta) y está cuidado a medias, pero resulta visualmente más variado que el del norte porque hay más vegetación. Un poco menos de radiación (aún así el camino es cegador) permite que se desarrollen más las plantas, entre las que abundan los tamarises, que son halófilos (toleran la sal).

25.1.16

BRAURÓN: ESTUDIO PREVIO


Ando un tiempo pensando visitar el santuario de Artemisa brauronia, que se encuentra muy cerca del aeropuerto de Atenas. 

En Grecia el paisaje es tan importante como las ruinas, y estoy estudiando el interés del golfo en el que desembocan las aguas del río que pasa por el santuario (y que de vez en cuando lo anega, lo que fue el motivo de su abandono). 

Este camino secundario bordea el golfo por su lado norte. Polvoriento, destino de escombros, tiene la virtud de permitir un acceso franco a las calmas aguas marinas. No sucede lo mismo con el Santuario, protegido por un cercado de malla de alambre. Porque lo ideal es llegar al mar bajando por el río que pasa por el santuario.

23.3.14

PUENTE CLÁSICO

"... El único puente que permanece de la Grecia clásica..."



Su sistema adintelado resulta extraño, habituados como estamos a siglos de puentes resueltos con arcos. Sin embargo, también nos es familiar, pues las obras públicas actuales utilizan, en su mayor parte, sistemas adintelados.


 

Los carros han cruzado miles de veces el puente desde su construcción, pasando siempre por el mismo lugar y con la misma orientación.



El puente forma parte del santuario de Artemisa, en Braurón, al este de Atenas.