
Un prado verde, una orilla limpia y unos árboles aislados. Es el orden artificial, puramente visual, que nos gusta. En este lugar apenas queda un puñado de especies y su valor ecológico es mínimo.

Una charca creada por el agua de lluvia, casi oculta por arbustos y árboles. Aunque llena de desechos, se trata de basura inerte. Éste es el orden natural, variado, abundante en especies. Pero es el que nos desagrada.