Antiguos terrenos industriales, ahora abandonados. Se dice que están contaminados. Hay basura por todas partes, y montañas de residuos cuya agresividad impide que la vegetación se asiente sobre ellas. Algo casi imposible en este clima lluvioso.
Las autopistas medran a su alrededor en desorden, como ramas de zarza. La desolación de este lugar, en el máximo de su degradación, me resulta atractiva y me gustaría volver. Es un paraíso para especies exóticas invasivas como la Cortaderia o la Buddleia.


