
Foto de mi hija Mercedes del último tramo del río Galindo, antes de su desembocadura en el Nervión. Ayer ella y yo dimos un paseo por su soleada ribera, de vuelta de la biblioteca central de Barakaldo. Como se puede apreciar, la marea estaba alta y las aguas completamente quietas, sin que se notase en qué dirección avanzaban.

La desproporcionada anchura de este cauce en relación con el caudal del Galindo, se debe a que antes eran las aguas del Nervión las que circulaban por él. No se conserva recuerdo (o al menos yo no tengo noticia del suceso) de cuándo el río principal abandonó este cauce para atajar por el actual. Pero la fisonomía del lugar guarda memoria de todo esto, y es como un libro abierto para quien esté acostumbrado a leer mapas.

Consecuencia del atajo fue que el meandro abandonado se convirtió en una gran marisma, afectada por las mareas, en la que se remansan las aguas de los antiguos tributarios, que depositan en él sus limos, encenagándolo.