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26.8.23

EL ETERNO RETORNO (DIE EWIGE WIEDERKEHR), TEMA DE FREDRICH NIETZSCHE

"... El tema del eterno retorno lo desarrolla Nietzsche en el capítulo del Zaratustra titulado De la visión y el enigma. Según él mismo, se trata de su pensamiento «más profundo», y también del más difícil de captar, ya que el tratamiento que da Nietzsche de este tema es bastante ambiguo. El «eterno retorno de lo mismo» no significa, al modo de las antiguas cosmologías que predicaban la doctrina del gran año, la repetición de las cosas individuales, aunque en los textos conocidos como La voluntad de poder formula su tesis como si se tratase de una doctrina cosmológica (al suponer que el número de átomos y la cantidad de energía que forman el mundo son finitos y, al ser el tiempo infinito, sólo son posibles un número determinado de combinaciones, por lo que el estado actual debe repetirse infinitas veces (ver texto ). Pero más bien debe entenderse (especialmente, en El gay saber y en el Zaratustra) como doctrina moral: es el sí trágico y dionisíaco a la vida pronunciado por el propio mundo, unido a la noción del amor fati (ver textos ). Esta doctrina moral o, mejor, prueba selectiva moral (ver texto ), supone una importante reflexión sobre el tiempo que Nietzsche expone de forma metafórica. Contra el sentimiento de un tiempo destructor y aniquilador (representado en el Zaratustra por un enano o «espíritu de la pesadez») de las potencialidades de la voluntad de poder, Nietzsche reivindica la destrucción del sentido trascendente del tiempo lineal judeo-cristiano (un tiempo orientado hacia un fin que trasciende cada uno de sus momentos). Esto supone una crítica profunda de la oposición habitual entre pasado y futuro: el instante no es un simple tránsito desde un pasado hacia el futuro, sino que en él mismo se muestra el tiempo eterno. Pero esto tampoco supone afirmar la circularidad del tiempo, como acaba confesando el enano del Zaratustra: «todas las cosas derechas mienten, murmuró con desprecio el enano. Toda verdad es curva, el tiempo mismo es un círculo», ya que dicha circularidad, sin más, implica el hastío y la parálisis, en la medida en que tiende a la plena determinación (ya que todo cuanto sucede debe volver a suceder). Por ello, Zaratustra tampoco acepta la mera concepción cíclica del tiempo, que todavía se basa en categorías de análisis tomadas del transcurso temporal fragmentador. El eterno retorno es el fin de toda finalidad trascendente: tanto de un fin en sentido escatológico -como el predicado por las religiones que hablan de un juicio final-, como del fin de una conflagración universal al final del ciclo del gran año. Este pensamiento Nietzsche lo expone, nuevamente, de manera metafórica, en el capítulo titulado De la visión y el enigma, en el que Zaratustra tiene una visión en la que aparece la figura de un pastor atenazado por una serpiente, y ante cuya situación el mismo Zaratustra le conmina a morder la cabeza de la serpiente. El pastor está aterrorizado y paralizado por el asco, pero cuando finalmente corta la cabeza de la serpiente con sus propios dientes se libra de la opresión. Esta imagen representa la liberación tanto de lo opresivo de un tiempo que está en función de un eschaton, como la de la opresión del tiempo circular que produce hastío; y la decisión de morder la serpiente es la representación de afrontar valientemente lo vital. La repetición de lo mismo, si es realmente de lo mismo es lo equivalente a afirmar que no se repite, pues en la repetición lo mismo no sería lo mismo. Por ello significa que cada instante es único, pero eterno, ya que en él se encuentra todo el sentido de la existencia. Es por esto que la doctrina del eterno retorno no es descriptiva, sino prescriptiva: el eterno retorno debe instituirse por medio de una decisión humana para que realmente cada momento posea todo su sentido. El resentimiento contra la vida nace de la incapacidad de asumirla plenamente, y asumirla plenamente es aceptar que todo lo que fue, fue porque así lo hemos querido, es decir, querer el eterno retorno..."

Diccionario Herder de Filosofía

1.10.16

NIETZSCHE COMPOSITOR/ FILOSOFAR ES ASUNTO DE AFICIONADOS

"... ¿Cómo? ¿Nietzsche compositor? ¿Acaso ejerció la música en forma profesional? ¿Cuál fue su carrera en ese ámbito? ¿Se estrenaron sus obras? Ninguna respuesta parece satisfacer a la tertulia. Se origina entonces una discusión entorno a las categorías "profesional/ aficionado". El profesor, enojado, pregunta si alguien conoce algún "poeta profesional". "Es más -dice casi enrojeciendo- Nietzsche ni siquiera fue un filósofo profesional". Lou Andreas Salomé, su discípula, la mujer que él amó y que lo dejó sufriendo en carne viva al rechazarlo, sabía mucho más defilosofía que él. Pero él era el filósofo, y no ella. En rigor, ni la poesía, ni la filosofía, ni la música son "profesiones" en el sentido corriente del término (por lo que mal puede alguien convertirse en "profesional"). Las profesiones sirven para conseguir algo bien concreto y estas actividades son completamente inútiles para eso. Entiéndase: no son utilitarias. En el momento en que sirven a un fin ulterior a sí mismas, (cualquiera que sea: sustento, reconocimiento, etc.), se contaminan y se marchitan. Es por eso que prefiero pensar que en este terreno nadie pasa del nivel de aprendiz. O si ustedes quieren, de aficionado..."

Extracto del ensayo Nietzsche compositor, de Claudio Schulkin.

He llegado aquí por un interesante comentario de un portugués en este vídeo, en el que se menciona que Schnittke interpretó obras musicales de Nietzsche, quien le parecía un gran músico. Es una puerta nueva que se abre en este laberinto infinito de las cosas de las que disfrutar.

Por otra parte, no estoy de acuerdo con las afirmaciones de Schulkin sobre los profesionales y los aficionados. Vuelve a aparecer aquí el mismo mito que hizo de Miguel Hernández un pastor que consiguió ser poeta. Y es que todos nacemos analfabetos y completamente ignorantes. Tras adquirir conocimientos y habilidades y, en función de nuestra naturaleza, conseguimos ser esto o lo otro. Pero entonces parece la crónica social que es la historia, y con ella, el mito del genio, el relumbrón de la fama, que no es otra cosa que una admiración mágica por algo a lo que no sabemos cómo se ha llegado. Pero, como dice mi madre, al genio se llega por medio del trabajo. 

Que no nos quepa duda de que todos los filósofos necesitan, primero, hacerse profesionales del pensamiento, es decir: contar con el bagaje y las habilidades necesarias para llegar a aportar algo de interés. Y que todos los poetas necesitan hacerse primero profesionales de la lengua (aprender a leer y escribir, por ejemplo) para poder llegar a decir algo interesante. Le Corbusier no era arquitecto ni consiguió nunca el título, pero eso no significa que no se formara, que no adquiriera las herramientas necesarias para desarrollar esa profesión.

La complejidad, la coherencia tiránica y la vastedad del pensamiento pueden hacer que parezca que un filósofo como Nietzsche no pasó de aficionado. Pero es sólo un espejismo. Detrás de Nietzsche y de cualquier filósofo, de cualquier músico, de cualquier poeta, y en general, de cualquier buen "profesional", hay, fundamentalmente, esfuerzo, trabajo; no magia.

...

profesional

1. adj. Perteneciente o relativo a la profesión. 
2. adj. Dicho de una persona: Que ejerce una profesión.


profesión

Del lat. professio, -ōnis.

1. f. Acción y efecto de profesar.
 

profesar

De profeso.

1. tr. Tener o mostrar un sentimiento o una actitud hacia alguien o algo. Le profesan cariño, admiración.
2. tr. Defender o seguir una idea o una doctrina. Profesan su fe abiertamente.
3. tr. cult. Ejercer una profesión o un oficio. Profesaba la medicina en una aldea.


oficio

Del lat. officium.

1. m. Ocupación habitual.