
Hoy en Santurce había una luz extraña. Me parecía estar en otro lugar.

También me resultó extraño ver un trasatlántico distinto del ferry de la derrota de Bilbao a Portsmouth.
Nunca he sido yo muy amigo de viajar en buques de pasajeros. La experiencia que tengo al respecto me ha dejado una pésima impresión. Además, el viaje a Inglaterra tiene fama de incómodo en el mejor de los casos. El Atlántico en estas latitudes es inhóspito, con olas que, los días de temporal, obligan a que el pasaje permanezca sentado sobre cubierta con los salvavidas puestos. Recuerdo haber visto en una crónica de este invierno, a la pobre gente lamentarse, con el rostro desencajado, después de haber temido naufragar y de haber vomitado hasta su primera papilla. No resultaba muy atractivo, aunque el capitán lo echara a barato, diciendo que en ningún momento habían corrido peligro.
Nunca he sido yo muy amigo de viajar en buques de pasajeros. La experiencia que tengo al respecto me ha dejado una pésima impresión. Además, el viaje a Inglaterra tiene fama de incómodo en el mejor de los casos. El Atlántico en estas latitudes es inhóspito, con olas que, los días de temporal, obligan a que el pasaje permanezca sentado sobre cubierta con los salvavidas puestos. Recuerdo haber visto en una crónica de este invierno, a la pobre gente lamentarse, con el rostro desencajado, después de haber temido naufragar y de haber vomitado hasta su primera papilla. No resultaba muy atractivo, aunque el capitán lo echara a barato, diciendo que en ningún momento habían corrido peligro.