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23.4.09

VILLA IMPERIAL DE KATSURA Y COMEDORES UNIVERSITARIOS DE PAMPLONA




Este edificio (aunque quizá es más correcto hablar de conjunto) tiene para mí un atractivo especial. Lo descubrí en una lujosa publicación italiana con estupendas fotografías que encontré en la biblioteca de la escuela. Por una parte me resulta a un tiempo extraño y próximo. Extraño porque solamente la disciplinada y exquisita sociedad en la que fue creado es capaz de mantener en óptimo estado un edificio que, desde del punto de vista constructivo, es poco más que una cabaña. Y próximo, porque me identifico con su estética, que es en gran parte la mía (aquellos valores en los que fui educado, que comprendo y tengo asumidos).



Por otra parte, haber descubierto el parentesco entre uno de los edificios que más he disfrutado (comedores universitarios, de Rafael Echaide) y la villa de recreo, es algo que me ha llenado siempre de satisfacción. Los elementos están transliterados (seda-azulejo; madera-acero; paja-chapa) con la mayor fidelidad. Pero lo más importante es que comedores toma como referencia la villa imperial porque el arquitecto tiene la intención de que los usuarios disfruten contemplando el entorno (el extraordinario campus de la Universidad de Navarra), siendo la función principal en ambos casos la de servir de marco del paisaje. Ambos edificios fueron creados para la contemplación, y ambos mueven a la contemplación a quien los ocupa.





La sintonía entre ambas arquitecturas es posible gracias a que en ambos casos parten de los mismos principios: por una parte, los "elementos" del lenguaje arquitectónico (pilar, viga, división interior y exterior, suelo, cubierta...) están abstraídos, convertidos en líneas y planos, y por otra, la función ornamental recae, fundamentalmente, en las cualidades de los materiales empleados: textura, color, veteado, transparencia... Estos principios "arrastran" a los creadores de la villa a disponer con independencia unos elementos de otros (los pilares se retrasan de la fachada, el suelo de adelanta, las divisiones exteriores e interiores se mueven...) y a dejar de considerar el edificio como una unidad. Así éste se extiende, "avanza" con la adición de nuevos pabellones, hacia el entorno según la conveniencia de cada momento. El caso de comedores es algo distinto en esto, pues Echaide no solamente tiene en cuenta Katsura, sino que "mira" los poderosos y elegantes palacios y casonas de la mitad norte de Navarra. Y así, sin dejar de lado la primera intención, decide ceñirse a un volumen rotundo, compacto.

(He tomado las fotografías de la villa imperial de la página "footloose and fancy free" del capitán James Martin Harrow. Las de comedores universitarios son de la página de la empresa de comida Tallunce.)