"... Zachary Adam, de la Universidad de Washington, en Seattle, afirma que mareas mayores que las actuales, producidas por una luna situada a una distancia mucho menor, podrían haber concentrado partículas radiactivas de uranio y otros elementos radiactivos en las playas primordiales donde debieron haber sido los responsables de generar los componentes elementales de la vida.
De acuerdo con los modelos informáticos publicados en Astrobiology, un depósito de tales materiales radiactivos podría haber tenido la misma reacción nuclear autosostenida que se encuentra en el yacimiento de Uranio de Oklo, en Gabón. Esta arena radiactiva habría proporcionado suficiente energía para generar moléculas orgánicas, como aminoácidos y azúcares, a partir de acetonitrilo procedente del agua. La monazita radiactiva también libera fosfatos solubles en las regiones que se encuentran entre los granos de arena, haciéndolos biológicamente "accesibles". Así pues, los aminoácidos, azúcares y fosfatos solubles podrían haber sido producidos simultáneamente, de acuerdo con Adam. Los actínidos radiactivos, que entonces se encontraban en mayores concentraciones, pudieron haber formado parte de complejos organo-metálicos, importantes como primeros catalizadores en los procesos de la vida.
John Parnell de la Universidad de Aberdeen sugiere que tales procesos podrían haber formaron parte del "crisol de la vida" en los comienzos del planeta, hasta que éste fué lo suficientemente grande para generar un sistema de tectónica de placas que aportara minerales radiactivos a la superficie. Puesto que se cree que la tierra, en sus orígenes, estaba formada por muchas "microplacas", se habrían dado las condiciones favorables para este tipo de procesos..."
De acuerdo con los modelos informáticos publicados en Astrobiology, un depósito de tales materiales radiactivos podría haber tenido la misma reacción nuclear autosostenida que se encuentra en el yacimiento de Uranio de Oklo, en Gabón. Esta arena radiactiva habría proporcionado suficiente energía para generar moléculas orgánicas, como aminoácidos y azúcares, a partir de acetonitrilo procedente del agua. La monazita radiactiva también libera fosfatos solubles en las regiones que se encuentran entre los granos de arena, haciéndolos biológicamente "accesibles". Así pues, los aminoácidos, azúcares y fosfatos solubles podrían haber sido producidos simultáneamente, de acuerdo con Adam. Los actínidos radiactivos, que entonces se encontraban en mayores concentraciones, pudieron haber formado parte de complejos organo-metálicos, importantes como primeros catalizadores en los procesos de la vida.
John Parnell de la Universidad de Aberdeen sugiere que tales procesos podrían haber formaron parte del "crisol de la vida" en los comienzos del planeta, hasta que éste fué lo suficientemente grande para generar un sistema de tectónica de placas que aportara minerales radiactivos a la superficie. Puesto que se cree que la tierra, en sus orígenes, estaba formada por muchas "microplacas", se habrían dado las condiciones favorables para este tipo de procesos..."