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18.6.08

EL PRIMER DÍA DEL VERANO





Suele ocurrir que después de una larga temporada de lluvia y cielos color plomo, de repente llega el verano. Y nos hacemos a la nueva situación de inmediato.

Ese solo día, aunque después vuelva la lluvia y no podamos volver a la playa, servirá para haber tenido la impresión de que existió un verano, de igual manera que un solo paseo perfecto llena de flores y alegría el recuerdo de todas las primaveras, y un instante de felicidad, de esperanza el resto de nuestra vida.



Hoy me asomé al mar en Bakio.



Fue como la visita al paraíso de un ángel caído, ocupado como estaba, trabando.



Estuve mirando los mubles ascender la pequeña ría con la corriente de la marea,







las mesas todavía vacías de veraneantes,





y los edificios, que parecen estar ellos mismos, a su vez, mirando.



El mar estaba en calma,



y las calles limpias.



Allí estaba yo, sin bañador, haciendo encuadres de influencia oriental,



admirando los bronceados y perfectos cuerpos, como un voyeur de la felicidad ajena.