Este poema sobre Nueva York es de Jardiel Poncela. Espero que te guste:Una ciudad con dos ríos.Chinos, negros y judíoscon idénticos anhelos.Y millones de habitantes,pequeños como guisantes,vistos desde un rascacielos.En el invierno, un cruel fríoque hace llorar. En estío,un calor abrasadorque mata al gobernador–que es siempre un señor con lentes–y a los doce o trece agentesque llevaba alrededor.Soledad entre las gentes.Comerciantes y clientes.Un templo junto a un teatro.Veintitrés o veinticuatroreligiones diferentes.Agitación. Disparate.Un anuncio en cada esquina."Jazz-band". Jugo de tomate.Chicle. "Whisky”. Gasolina.Circunsición. Periodismo:diez ediciones diarias,que anuncian noticias variasy todas dicen lo mismo.Parques con una catervade amantes sobre la hierbaentre mil ardillas vivas.Masas con fama de activas,pero indolentes y apáticas."Estrellas", actrices, "divas"y máquinas automáticas. Oficinas sin tinteros:con "Kalamazoos", ficheros,con nueve timbres por mesay con patronos groserosde cara de aves de presa.Espectáculos por horas."Sandwichs" de pollo y pepino.Ruido de remachadoras.Magos y adivinadorasde la suerte y del destino.Hombres de un solo perfil,con la nariz infantily los corazones viejos;el cielo pilla tan lejos,que nadie mira a lo alto.Radio. Brigadas de Asalto.Sed. "Coca-Cola". Sudor.Limpiabotas de color.Cemento. Acero. Basalto."Garages" con ascensor.Prisa. Bolsa. Sobresalto.Y dólares. Y dolor:un infinito dolorcorriendo por el asfaltoentre un "Chevrolet" y un "Ford".
Gracias por el bello poema. La rima acusada y lo corto de los versos lo hacen agradable e ingenuo.
Publicar un comentario
2 comentarios:
Este poema sobre Nueva York es de Jardiel Poncela. Espero que te guste:
Una ciudad con dos ríos.
Chinos, negros y judíos
con idénticos anhelos.
Y millones de habitantes,
pequeños como guisantes,
vistos desde un rascacielos.
En el invierno, un cruel frío
que hace llorar. En estío,
un calor abrasador
que mata al gobernador
–que es siempre un señor con lentes–
y a los doce o trece agentes
que llevaba alrededor.
Soledad entre las gentes.
Comerciantes y clientes.
Un templo junto a un teatro.
Veintitrés o veinticuatro
religiones diferentes.
Agitación. Disparate.
Un anuncio en cada esquina.
"Jazz-band". Jugo de tomate.
Chicle. "Whisky”. Gasolina.
Circunsición. Periodismo:
diez ediciones diarias,
que anuncian noticias varias
y todas dicen lo mismo.
Parques con una caterva
de amantes sobre la hierba
entre mil ardillas vivas.
Masas con fama de activas,
pero indolentes y apáticas.
"Estrellas", actrices, "divas"
y máquinas automáticas.
Oficinas sin tinteros:
con "Kalamazoos", ficheros,
con nueve timbres por mesa
y con patronos groseros
de cara de aves de presa.
Espectáculos por horas.
"Sandwichs" de pollo y pepino.
Ruido de remachadoras.
Magos y adivinadoras
de la suerte y del destino.
Hombres de un solo perfil,
con la nariz infantil
y los corazones viejos;
el cielo pilla tan lejos,
que nadie mira a lo alto.
Radio. Brigadas de Asalto.
Sed. "Coca-Cola". Sudor.
Limpiabotas de color.
Cemento. Acero. Basalto.
"Garages" con ascensor.
Prisa. Bolsa. Sobresalto.
Y dólares. Y dolor:
un infinito dolor
corriendo por el asfalto
entre un "Chevrolet" y un "Ford".
Gracias por el bello poema. La rima acusada y lo corto de los versos lo hacen agradable e ingenuo.
Publicar un comentario