
Campo Volantín, Bilbao, Vizcaya.
El solsticio de verano y el pago del IRPF están unidos y supongo que no por casualidad. Al igual que ocurre con el solsticio contrario, el de invierno, en el que la Iglesia puso la celebración del naciemiento de Cristo (una luz en la oscuridad), de igual forma, en plena orgía de la noche de San Juan, la administración pública envía a sus grises inspectores de hacienda para compensar la euforia. Vivimos (de milagro) en el más rancio simbolismo.
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