
Huertas junto al río Alegría.
Es en los conjuntos abigarrados donde se esconden las fotos que a mí más me gustan. Pero hay que andar con la intuición alerta. Si, además los objetos se mueven (son personas, por ejemplo), la dificultad y el interés del resultado se multiplican.

Un camino, con un árbol de hierro a su vera, de largas ramas, pocas hojas y raros frutos.

Valla y pajas.

Campo.
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