
Ayer vi un reportaje (de autores franceses, creo) sobre Google. Resultaba inquietante, como casi todo lo relacionado con los hieráticos y fríos estadounidenses. Pero no voy a comentar nada al respecto del carácter de nadie, sino sobre algo que se comentó sobre los criterios utilizados en ese buscador y que coincide con una reflexión que me hacía estos días.
El caso es que, al parecer, mis búsquedas son almacenadas para, según dice esa empresa, recordar mis preferencias y ofrecerme opciones similares cuando vuelvo a buscar. No voy a entrar en si se almacena esa información con mala intención, cosa de la que no me cabe la menor duda, sino de que esa decisión va en contra de mi manera de utilizar esta enciclopedia a escala 1:1 que es internet. Y es que el atractivo de coger un tomo de la enciclopedia que tengo en mi casa, no es solamente buscar algo en concreto, sino perderme y dejarme seducir por otras sugerencias. De hecho me interesa más las derivaciones aleatorias, que llegar al fin de la búsqueda original. De manera, que sean cuales sean las intenciones de "orientar" mi búsqueda, me perjudican, pues sólo redundan en mí mismo, que es una persona a quien tengo ya muy vista.
Curiosamente, días antes de ver el reportaje mencionado, había llegado a la conclusión de que Google ha dejado de ser para mí la mejor ayuda en internet, porque no me ofrece opciones fuera de lo que yo le pido. Ahora comprendo que es porque la búsqueda se "vicia" de otras anteriores y termina hastiando.
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