
Elorrio es una rareza en Vizcaya, cuyas poblaciones fueron devastadas por el desorden que acompañó la industrialización.

Decía uno de mis maestros en la universidad, que "todos querían tener su segunda guerra mundial", hablando de los planes de Le Corbusier para el centro de París. El "progreso", lo "moderno", tenía un aspecto tan atractivo... Y había, por fin, medios para hacerlo realidad. Y donde no ocurría esto, era la falta de previsión y las prisas las que hicieron el trabajo.

Elorrio se salvó. Quizá por bella, por el color de su sillería, por el orden de las fachadas de sus palacios.

Quizá acompañó la geografía, pues había espacio para la industria y las nuevas construcciones sin necesidad de invadir lo que ya existía.

También influyó, probablemente, que los propietarios de siempre se quedaron y no dejaron que los edificios se arruinaran.

El caso es que todo jugó a favor en este caso.

"...Nosotros somos las estatuas...", dice Yorgos Séferis en uno de sus poemas transparentes y opacos a un tiempo. Con independencia del significado que tenga para su autor, esas palabras creo que hablan de la relación que existe entre nosotros y nuestra herencia.

Yo soy el extremo vivo de mi pasado (de mi lengua, de mis edificios, de mi ciudad, y de cualquier aspecto de mi cultura) y tengo derecho a mantenerlo y acrecentarlo. Sin miedo, pues en parte yo soy también quienes lo concibieron.

Pero la relación funciona también en sentido opuesto, pues necesito esa herencia para sentirme completo. No es gratuito ignorarla o deshacerse de ella.

Y esa fue la conclusión a la que llegamos cuando nuestros ojos se cansaron del fulgor de lo nuevo.

Aunque, de estas reflexiones que yo calificaría de "legítimas", nacieron actitudes como las de "petrificar" y "remedar" el pasado, mal propagado por el turismo de masas y que aqueja a no pocas sociedades.

Por suerte Elorrio no depende del turismo, y no se ha convertido aún en un "parque temático" de cartón-piedra.

4 comentarios:
Fantastic blog. You have a great eye for photography. Keep up the good work.
Thank you very much, chris.
He disfrutado con el paseo por Elorrio, acertadas reflexiones sobre la conservación del patrimonio cultural.
Saludos.
Gracias, nómada.
:)
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