21.11.08

AQUELLA PRIMAVERA



Tenía yo muy pocos años. Era un día soleado de primavera. Estábamos de excursión en un lugar llano y extenso, con jardines y piscinas. En un momento en que estaba solo, mirando el horizonte, sentí como una caricia y un susurro que me llenaron de felicidad: "ya no estaré más junto a ti", dijo sin romper el silencio. Después sólo recuerdo el vértigo de la ausencia cuando mi ángel de la guarda partió para no volver jamás.

5 comentarios:

Nómada planetario dijo...

Vaya, ¿se fue al paro el ángel de la guarda?, ¿alguien le ofreció una retribución más atractiva?
Saludos.

JL. Seisdedos dijo...

Me atrevo a pensar que volverá. Tal vez ya lo hizo cuando inspiró el dibujo (precioso). Un abrazo.

Mertxe dijo...

Si el ángel era tu inocencia, Glo, 'aquella' inocencia quiero decir, no me extraña que sintieras vértigo. De todas las pérdidas que nos impone nuestra biología, ésta es de las más terribles. Hay quien dice que nos prepara el camino de la realidad y no digo que no, sin embargo, cómo somos, ¿eh?, en cuanto se descuida nuestra imparable naturaleza, resulta que nos ponemos a añorar esa patria común que alguien llamó Infancia.

Glo dijo...

Hola, nómada, Juan Luis y Mertxe:

Gracias por vuestra visita y me alegro de que os haya gustado el dibujo.

Creo que "el niño y los sortilegios" tiene algo que ver con todo esto, aunque me siento mucho más identificado con la experiencia trágica de Unamuno que con la de los paraísos perdidos.

Lena yau dijo...

Ah sí!

Este me conmovió.

Allá y aquí...!