Me gusta tu blog y tu tabrajo fotográfico. Eres una artista de hoy y documentando con ironía he llagado ala conclusión de que podías haber ganado el premio de fotografía en lugar de Bleda y Rosa. Un abrazo
Estas fotos, Glo, con toda su fealdad me conmueven. Me recuerdan ciertas zonas en ciertas épocas en mi tierra. Eran los años del feroz desmantelamiento industrial, y las calles, ese tipo de calles cercanas a lo que habían sido emporios industriales, se iban pareciendo a las calles de una ciudad en guerra. Es curioso lo rápido que puede llegar el deterioro, lo inmediato de la fealdad, todo se apaga en un instante, todo se pierde en un abrir y cerrar de ojos. Y ahora, ahora mismo, estoy viendo por Mataró algo que empieza a tomar esos tristes perfiles.
Saluditos marismeños, hoy con mucho frío y mar ausente.
Después de ver, día tras día, año tras año, tanta fealdad; después de tanto hacer de tripas corazón, llegó por fin, hace ya décadas, aquella moda por lo vago, lo suburbial, por los espacios abandonados, sin carácter, y las ruinas industriales... E inopinadamente me sorprendí en la cresta de la ola sin salir del botxo.
4 comentarios:
Me gusta tu blog y tu tabrajo fotográfico. Eres una artista de hoy y documentando con ironía he llagado ala conclusión de que podías haber ganado el premio de fotografía en lugar de Bleda y Rosa.
Un abrazo
Gracias, edith.
Estas fotos, Glo, con toda su fealdad me conmueven. Me recuerdan ciertas zonas en ciertas épocas en mi tierra. Eran los años del feroz desmantelamiento industrial, y las calles, ese tipo de calles cercanas a lo que habían sido emporios industriales, se iban pareciendo a las calles de una ciudad en guerra. Es curioso lo rápido que puede llegar el deterioro, lo inmediato de la fealdad, todo se apaga en un instante, todo se pierde en un abrir y cerrar de ojos. Y ahora, ahora mismo, estoy viendo por Mataró algo que empieza a tomar esos tristes perfiles.
Saluditos marismeños, hoy con mucho frío y mar ausente.
Después de ver, día tras día, año tras año, tanta fealdad; después de tanto hacer de tripas corazón, llegó por fin, hace ya décadas, aquella moda por lo vago, lo suburbial, por los espacios abandonados, sin carácter, y las ruinas industriales... E inopinadamente me sorprendí en la cresta de la ola sin salir del botxo.
Un saludo.
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