



"Ningún desierto estará nunca más desierto que una casa, una plaza, una calle de dos mil ocho después de Cristo. Aquí está la soledad. Codo a codo con el vecino, vestido en tus mismos almacenes, cliente de tus mismas tiendas, lector de tus mismos periódicos, espectador de tu misma televisión, está el silencio.
No existe otra metáfora del desierto que la vida cotidiana".
Escena 21 de "San Pablo", de Pier Paolo Pasolini.
2 comentarios:
Ah!
La segunda foto!
Me dan ganas de ser niña de nuevo y enterrarme en esa montañita de hojas doradas!
Un beso, Glo...
Hola, lena:
Amarillas, grandes y crujientes hojas de tilo...
:)
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