Calidez, delicada calidez de oro abierta al desnudo azul del cielo y ese contrapunto de fealdad de las fachadas. El efecto es sorprendente y me hace pensar en los ojos que hay detrás de esta ventana, ¿cómo miran?, ¿qué han buscado más allá ahí afuera? Si me retiro de la pantalla unos centímetros veo la noche, otro azul más profundo, y entonces me parece que resuelvo el misterio de esa mirada. Pero no estoy segura, claro que no.
Mi bebida esta tarde va a ser un té negro, para variar.
Creo que cuando miro fuera, a ese patio que alguna vez fue blanco, busco la luz de mis primeros recuerdos infantiles, cuando todo a mi alrededor era nuevo, limpio, y como lleno de esperanza.
2 comentarios:
Calidez, delicada calidez de oro abierta al desnudo azul del cielo y ese contrapunto de fealdad de las fachadas. El efecto es sorprendente y me hace pensar en los ojos que hay detrás de esta ventana, ¿cómo miran?, ¿qué han buscado más allá ahí afuera? Si me retiro de la pantalla unos centímetros veo la noche, otro azul más profundo, y entonces me parece que resuelvo el misterio de esa mirada. Pero no estoy segura, claro que no.
Buenas tardes, Glo, compañero de cafés.
Buenas tardes, Mertxe:
Mi bebida esta tarde va a ser un té negro, para variar.
Creo que cuando miro fuera, a ese patio que alguna vez fue blanco, busco la luz de mis primeros recuerdos infantiles, cuando todo a mi alrededor era nuevo, limpio, y como lleno de esperanza.
Un enorme abrazo.
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