

Los árboles de las plazas de Concha, en Carranza, están podados como en muchos otros pueblos, presentando un tronco recto hasta unos tres metros de altura, de cuyo extremo superior parten varias ramas, más o menos largas, que a veces se entrelazan con las de los árboles más próximos. Dichas ramas tienen una protuberancia en su extremo, fruto de muchos años de poda, que las hace parecer mazas.

Como en otros lugares, la especie elegida es el plátano de sombra (Plátanus x hispánica), probablemente por su tolerancia a la poda y porque se adapta a todo tipo de climas y de suelos. Este tipo de poda es la que reciben los árboles frutales y las vides, y tiene, entre otras, dos ventajas: evita que las raíces rompan el pavimento, y también que la planta sea derribada un día de viento fuerte. Como contrapartida, exige unos mínimos conocimientos de poda, sin los cuales los troncos se pudren con rapidez.

Los plátanos tienen grandes hojas, muy parecidas a las de los arces, que forman una copa densa cuya sombra es muy apreciada. Su tronco está protegido por una fina corteza que se desprende en placas irregulares en tamaño y forma, que al caer dejan manchas en el tronco características de esta especie.
Se me antoja que estos "bonsais" (un plátano puede alcanzar más de 30 m de altura), son representaciones antropomórficas: atlantes que soportan el cielo, o personas que bailan.
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