
"Patio oeste de la Isla de los muertos (obsesión reconstructiva a partir de Böcklin)", de Salvador Dalí.Hoy pasé junto al Museo de Bellas Artes de Bilbao. Estaba bello el edificio en la luz de un día inusualmente frío y me puse a caminar a su alrededor, contemplando sus fachadas. Al llegar al patio de la fuente, me decidí y entré. Hoy la visita era gratuita. Había tres exposiciones temporales interesantísimas: una, sobre la "serie cosmogónica vasca", de Néstor Basterretxea; otra sobre "el peine del viento", de Eduardo Chillida y Luis Peña Ganchegui, y una tercera, sobre las pinturas que Joaquín Sorolla realizó para la Hispanic Society. De todas ellas, me gustó especialmente la de Basterretxea. No es uno de mis autores favoritos, y eso fue probablemente lo que hizo que me sorprendiera gratamente. Además, la mortecina iluminación, ahora de moda en todos los museos y que suele matar el disfrute de las obras, era muy favorable en este caso.
Pero me interesaron aún más que las mencionadas esculturas, algunos cuadros surrealistas (¡cómo no!) no pertenecientes a las mencionadas exposiciones. De ellos he seleccionado el que ilustra esta entrada, aunque el colorido de la imagen es poco fiel al del original. Pido disculpas, pero no he podido encontrar una mejor.
Y, por cierto, que el famoso cuadro de Böcklin en el que se inspira Dalí es éste:

2 comentarios:
Leyéndote pensaba en esa deficiente iluminación... y los cuadros de Sorolla. Incluso en el peine del viento, tan envuelto en todas las luces del día.
Un abrazo, Glo.
Las exposiciones de Chillida y Sorolla estaban mucho mejor iluminadas que la de Basterretxea. Pero en este aspecto, el peor museo de los que conozco es el Guggenheim. Su iluminación es pésima. Consideran más importante proteger las obras que mostrarlas, así que entre la insuficiente luz que les llega y el vidrio que les colocan delante, es imposible disfrutar de ellas.
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