14.1.14

I, DE CANTO DE AMOR, DE SEFERIS

Hay un tipo de gentes sumamente ilusa
que, avergonzada de lo propio, con lo de fuera
se embelesa, yendo a la caza de vanidades con
irrealizables esperanzas.

Píndaro.

I

Buscabas, rosa del destino, la ocasión de herirnos
mas cedías como el secreto a punto de romperse
y la orden que aceptaste impartir era hermosa
y era tu sonrisa como una espada desnuda.

Tu aureola ascendente hacía revivir a la naturaleza
de tu espina partía el camino soñado
nuestro anhelo desnudo alboreaba por tenerte
el mundo era sencillo: un simple latido.




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