Hay un tipo de gentes sumamente ilusa
que, avergonzada de lo propio, con lo de fuera
se embelesa, yendo a la caza de vanidades con
irrealizables esperanzas.
Píndaro.
I
Buscabas, rosa del destino, la ocasión de herirnos
mas cedías como el secreto a punto de romperse
y la orden que aceptaste impartir era hermosa
y era tu sonrisa como una espada desnuda.
Tu aureola ascendente hacía revivir a la naturaleza
de tu espina partía el camino soñado
nuestro anhelo desnudo alboreaba por tenerte
el mundo era sencillo: un simple latido.
De Canto de amor
Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña
Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña
No hay comentarios:
Publicar un comentario