Los secretos del mar se olvidan en la orilla
la noche del abismo se olvida entre la espuma.
Brillan de improviso los corales rojos del recuerdo...
No te inquietes... intenta escuchar lo sutil
de su partida... tú has tocado el árbol de las manzanas
extendido tu mano y el hilo te indica y traza el camino...
¡Oscuro temblor en la raíz y en las hojas!
¿Serás tú quien traiga la aurora ya olvidada?
Florecer de lirios en el campo del adiós
brotar de días en sazón, abrazo celestial
luciente reverbero de aquellos ojos
trazo de un alma pura como el canto de una flauta...
queda un zumbido sordo, de cuerda tras la flecha,
ceniza y vértigo en la oscuridad de la caleta
y un denso batir de alas encerrado en la sospecha.
Rosa del viento, sabías -sin saberlo nosotros-
el instante en que la ilusión tendía puentes
que dos destinos cruzaran con los dedos enlazados
para fundirse en una rasante luz inerte.
De Canto de amor
Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña
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