Gloria Fuertes fue una notable poetisa que se dedicó, entre otros
asuntos, a recoger descarnadamente, sin florituras, las vidas de los
urbanitas madrileños, entre las que incluyó la suya propia, claro:
"... Yo paseo mi hidalguía
por calles de Lavapiés
-donde nací con quinqué
y crecí en madrileñía..."
(Fragmento del poema Poseo la poesía, recogido en Mujer de verso en pecho)
El suyo es un retrato del laberinto que es la ciudad. Un laberinto en el que, sobre los demás sufrimientos cotidianos, quienes lo habitan sienten los latigazos de la soledad.
"... Yo paseo mi hidalguía
por calles de Lavapiés
-donde nací con quinqué
y crecí en madrileñía..."
(Fragmento del poema Poseo la poesía, recogido en Mujer de verso en pecho)
El suyo es un retrato del laberinto que es la ciudad. Un laberinto en el que, sobre los demás sufrimientos cotidianos, quienes lo habitan sienten los latigazos de la soledad.
Por eso me gusta también Jorge Luis
Borges. Porque su obra entiendo que es, sobre todo, un reflejo de la
soledad en la inmensidad del laberinto de Buenos Aires. El Aleph mismo
entiendo que no es más que la metáfora del saber que se alcanza desde el
ensimismamiento en esa soledad: Borges es un filósofo en la España
musulmana; un sacerdote indígena en la Centroamérica del comienzo de la
conquista; un romano en Alejandría; un gaucho en las pampas del Uruguay y
el Brasil... Y finalmente un hombre cualquiera que, desde el sótano de
una casa de la capital donde se encuentra un vórtice sobrenatural que es
la concentración de toda esa sabiduría adquirida en los libros, es
capaz de acceder a toda la realidad.
2 comentarios:
Que grande Gloria! Continúo leyendo :)
Buen fin de semana, Patricia
:)
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