En ocasiones encuentro algo extraño en las noticias que me llegan de personajes europeos como Arnold Schonberg, Richard Neutra, Igor Strawinski, Alfred Hitchcock, Sergei Rachmaninov, o Ludwig Mies van der Rohe. Es como un brillo artificial, distorsionado; una importancia mediática inusual. Hoy, mientras estoy estudiando la figura y la obra de Alban Berg, discreta, desconocida pero muy estimada por los músicos, he descubierto en qué estriba la diferencia: en que las noticias de los primeros llegan de América, donde la actividad profesional lleva indisolublemente aparejada la promoción publicitaria. Es decir, que me queda confirmado el acierto de mi inversión todo lo magnífico es desconocido de la frase latina clásica (el original, de Tácito, es Omne ignotum pro magnifico; todo lo desconocido es magnífico). Es decir, que para encontrar la belleza, la verdad, hay que trabajar, buscar, porque lo que nos viene dado puede ser tan solo la cáscara atractivamente irisada, pero vacía, de la ostra.
21.11.22
OTRO MUNDO
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