El caso de los palmerales del género Butia en la pampa de Sudamérica me resulta fascinante. Al parecer se trata de una peculiar zoocoria: los frutos (redondos y dulces), son ingeridos por aves migratorias en la geografía original de la palmera, situada mucho más al norte; durante su viaje hacia el sur, las aves depositan las semillas, abonadas con sus excrementos, en la pampa, que es un medio en el límite de tolerancia de las palmeras, donde no se reproducen naturalmente, o se reproducen con dificultad. El resultado es un paisaje de aspecto "artificial" debido al contraste entre las praderas propias del medio pampeano y las singulares palmeras. Téngase en cuenta que la uniformidad en la altura y distribución de las palmeras responde a los patrones de comportamiento de las aves, que llegan en bandadas, haciendo una siembra "instantánea" que tendrá como consecuencia la aparición de un "soto" de individuos de la misma edad y uniformemente distribuidos: como diseñado por un paisajista.
La dificultad de entendimiento de este caso queda patente en el hecho de que el autor de las fotografias crea que los palmerales no se renuevan debido al pastoreo, la acción de los herbívoros, y los incendios naturales (hoy habría incluido el cambio climático). Pero el motivo de ese aparente "deterioro" es que solamente la visita de las aves migratorias mantiene el palmeral. Sin ella, estas palmeras "desubicadas", fuera de su medio original, desaparecerían. De hecho, la dificultad alcanza a los profesionales de la botánica, que tardaron bastante en otorgar la legitimidad de fenómeno natural a estos palmerales.
Las fotografías fueron tomadas por Pindo en el parque nacional El Palmar, en la Republica Argentina, el 31/05/2008. La especie de las palmeras es Butia yatay.
(Fotos encontradas aquí)
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