7.6.08

AZAHAR

La primera vez que estuve en Sevilla fue en Semana Santa. Cruzamos el ondulante mar de cereales del valle del Guadalquivir con el sol poniéndose ante nosotros y la luna llena amaneciendo por el retrovisor. Llegamos ya de noche y nos alojamos cerca del parque de María Luisa. Antes de dormir salimos a dar un paseo. El aire estaba saturado de aroma de azahar. De aquel viaje apenas recuerdo el interior de la catedral, el alcázar, las olvidadas ruinas de Itálica, las olvidadas ruinas de la expo, la alameda de Hércules cubierta de vasos de plástico después de una noche de botellón, o aquellas extrañas procesiones malogradas por la lluvia. Yo no había experimentado hasta entonces la maravilla del olor de la flor de los naranjos, y sólo eso fue lo que quedó unido en mi memoria a la ciudad.

Años más tarde volví. Era verano. El azahar se había marchitado. Ya no pude alojarme en el mismo cuarto que se abría a un pequeño y fresco patio en el que reverberaba el rumor de una fuente. Entonces tuve que fatigar las calles de la parte antigua, bajo un sol de justicia y en un aire de horno, buscando una pensión barata, y me cegaron las llanuras polvorientas de los barrios periféricos, donde no había sombra de árbol bajo la que detenerse a descansar, y en las que los edificios se desperdigaban como huesos calcinados.

Después de estas dos experiencias, creo que todavía tengo pendiente conocer la ciudad.

8 comentarios:

Nómada planetario dijo...

Aún quedan rincones por descubrir de Sevilla, si vas en temporada alta es un infierno, te recomiendo un fin de semana cualquiera, de marzo a ser posible.
Para olor a azahar nada mejor que el valle del Guadalhorce, Pizarra, Coín y aledaños, con hectáreas de cítricos, que paulatinamente ceden paso al aguacate, ya que pagan a escasos céntimos el kilo de naranjas.
Saludos y que tengas más suerte la próxima.

KARMA SUTURE dijo...

he visto tu blog y las fotos que hay e el son de mucha imaginacion, me parecen que algunas tienen sentido critico
suerte

Lena yau dijo...

Nunca he estado en Sevilla.

Me gustaría mucho ir.

Creo que hay estaciones que le van mejor a unas ciudades que a otras. A mi New York me gusta sólo en invierno, Madrid es perfecto en otoño...y así.

Ojalá puedas volver a Sevilla.

abrazo

Glo dijo...

Hola, nómada:

No me cabe la menor duda de que me queda casi todo por descubrir de Sevilla. Estoy convencido de ello, porque no hay lugar que conozca, que no presente una belleza distinta según la hora y el día que lo visite. Por no hablar de lo cambiante de mi ánimo como observador.

Por eso soy escéptico respecto al turismo que sólo pretende una pasada fugaz y superficial. Para ver algo a toda prisa desde un autobús, prefiero no ir. De hecho, la única forma en la que he disfrutado un lugar que no conocía, ha sido cuando he trabajado en él, aunque eso conduce a la paradójica situación de estar viviendo "una vida alternativa", descuidando "la original".

Glo dijo...

Gracias por tu visita y tú comentario, Karma Suture.

Glo dijo...

Hola, Lena:

Gracias por tus buenos deseos. Estoy completamente de acuerdo contigo en que el otoño es la mejor estación para ver Madrid, y en general, toda Castilla.

Manuela Viola dijo...

Também fui a Sevilha a primeira vez pela semana santa há já 36 anos. Não matquei hotel e quando cheguei não havia um único quarto disponível. Dormi no carro.
Voltei anos mmais tarde pela feira, mas já com hotel marcado. Adorei Sevilha. É uam ciade deslumbrante, mas penso que vale a pena visitar fora de qualquer festa.
Saludo

Glo dijo...

Un gran abrazo, Manuela.