
Hoy no puedo mostrar imágenes espectaculares de Laredo. Ni siquiera me asomé al mar.

El día estaba nublado y parecía que iba a ponerse a llover en cualquier momento, aunque finalmente no cayó ni una sola gota.

Me fijé en esta poderosa e incomprensible ruina,

y me llegué a la parte antigua, que no pude visitar con el detalle que me hubiera gustado.






En una plaza porticada me abordó un hombre de ojos rasgados, con la ropa y la piel curtidas por la intemperie. Me dijo que era mongol y me explicó dónde se encontraba su país, y cuál era su capital. Insistió en que no era chino. Sabía varias lenguas y era pintor, como su padre, según dijo. Le interesó mi carpeta porque pensaba que estaba dibujando... Nos entendimos en castellano y en un inglés que pronunciaba vocalizando como tendemos a hacer nosotros. Había estado viviendo en Guipúzcoa y dos años en Bilbao, ciudad que no le gustaba porque, según decía, había muchos moros. Al parecer le habían robado varias veces, y algunas había podido defenderse porque sabía artes marciales. Y para ponerme un ejemplo me hizo algunas posturas que me intimidaron un poco. Me preguntó mi nombre. Él me dijo que se llamaba Chin-bó (o algo así). Le fastidiaba mucho que no supieran llamarle por su nombre. Terminamos la conversación aquel hombre de cara agradable y yo. Iba a comer algo y a fumar. Se despidió con un apretón de manos. Tenía treinta y seis años.

Después vi este bonito local y me abandoné por un rato a la fantasía de que, si tuviera dinero, lo compraría y montaría en él un pequeño café...
9 comentarios:
Glo...el cuento del mongol!!!!!
Qué bueno!!!
Me encanta....
Es un lindo local para poner un café.
El padre de mi marido era chino, de Hong Kong. Así que mi marido es chino.
Una vez estabamos en un pueblo remoto de La Palma y la gente comenzóa señalarlo y a mirarlo con curiosidad.
Y es que La Palma queda muy lejos...y China también.
Nos sucedió una vez en el barrio chino de San Francisco que unos chinos lo riñeron por no saber hablar chino.
En Hawaii, nos veían conversando y nos preguntaban qué idioma usabamos para hablar entre nosotros. (Hawaii no es Miami...el español no se escucha).
En los aviones a mi me hablan en español y a él en inglés-
Y toda esta parlanchinería para volver a decirte que me parece fascinante que te hayas encontrado a un mongol que no chino, experto en artes marciales y pintor, en Laredo.
Si uno lee eso en una novela piensa...se le fue la pinza al escritor...
Pero no.
La realidad es poderosa.
Besos
Yo también estuve casado con una mujer de etnia han...
Pues a una, mientras leía lo del mongol, sí que se le ha ido la pinza. Me parecía estar leyendo a Marguerite Duras. El estilo era neto, la historia tal cual... Jopé, Glo, qué mimetismo te he endosado...
En cuanto al reportaje fotográfico, tú dirás lo que quieras, pero la atmósfera que envuelve a esos edificios en penumbra es como onírica. Estamos teniendo unos días así por el Maresme, qué digo días, toda la primavera, y me resulta muy atractivo este paisaje entre dos luces. Será que me recuerda mi Donostia...
etnia han?
(perdón...no pude resistirme...soy una cotilla....jajajajajajajaja)
Muy humana la narración del encuentro con el asiático, lástima que no hayas dejado testimonio gráfico del personaje.
Saludos.
Para Lena:
Mi mujer, que era china de Taiwán con ascendentes cantoneses, se definía a sí misma como perteneciente a la etnia han.
:)
Mertxe:
Me alegra mucho que te haya sugerido todo eso esta entrada. Compensa el viaje.
:)
La verdad es que sí me impresionó la versión cinematográfica de "el amante"...
Hola nómada:
Soy terroríficamente tímido. Sacar fotos de lugares, pase, pero de personas... Mucho me pides...
:)
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