
Tocó viajar hasta Abadiño,

donde me encontré este humilladero

de 1666.

La gente comentaba que, con tanto como llueve, se han perdido los tomates... pero ya se ve que a las hortensias les va muy bien.

Un local de reciente construcción, aún sin ocupar, cuyo cerramiento provisional tiene un respiradero en forma de cruz.

Y después de Abadiño, tuve que ir aún más lejos: a Elorrio,


a un vallecito perdido,

al que es casi imposible llegar sin las indicaciones de los vecinos.
Allí la gente hace un gran esfuerzo para entender el castellano, y yo, a fuerza de hacer visitas, voy entendiendo un poco más el euskera.

Encontre este otro humilladero, que he retratado con mi cochecillo delante para que el santo lo bendiga.

El altar era muy humilde.

Junto a la ermita había una fuente

de agua muy rica.


Tuve que visitar un caserío que no aparece en las fotos y que me dejó una fuerte impresión. Los médicos entran en una o dos alcobas de lo más íntimo de las casas, pero yo no dejo estancia sin visitar, pajar y cuadra incluidos. En esta ocasión, y no es la única, los propietarios vivían en un desorden y una suciedad enervantes. Al principio pensé que el edificio había estado ocupado y llevaba tiempo abandonado, pero al fijarme mejor comprobé que no era así. Y mi visita no había sido motivo suficiente para poner un poco de orden, o abrir las ventanas para ventilar y que entrara un poco de luz.
Después paso un tiempo desasosegado cuando me toca ver algo así, pero he llegado a la conclusión de que a todo se acostumbra uno, y los propietarios (que distan de ser pobres) seguramente son felices viviendo de esa manera.

Al terminar la visita llovía con fuerza y como los atronadores ladridos de los mastines no invitaban a quedarse en el zaguán a esperar que escampara, me prestaron un paraguas viejo para bajar hasta el coche. Quedamos en que se lo dejaría en la ermita.
6 comentarios:
Parece que hubieras viajado en diacronía...
qué paisajes...
la fuente...qué linda...
¿Verdad que es bonita? La piedra inclinada, de inclinación opuesta al canalillo que conecta la fuente y el pilón, era para lavar.
Precioso este post, Glo.
Gracias, Juan Luis.
Me han enganchado el 'vallecito perdido' y el sendero de la última fotografía. La fuente... la fuente se me ha antojado triste.
Buenas tardes, amigo Glo.
Buenas tardes, Mertxe. Gracias por tu visita y tu animante comentario.
:)
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