
Pero hoy me he animado, no sé porqué.

Y eso que la estación de metro queda lejísimos de la playa.

Pero llevaba la cámara,

y aunque a media tarde se encapotó, amenzando con llover,

finalmente, salió el sol y estuve de maravilla, paseando y recogiendo conchas y piedras de colores de la orilla de un mar en calma total.

Plencia es muy pequeña

y sólo en verano tiene ambiente.

El resto del año, las calles, barridas por el noroeste, quedan desiertas,

igual que las lujosas casas de los veraneantes.

Sobre la arena se hablaban varias lenguas. Yo me acordaba del conejo blanco ("... Mary!, Mary! So, Where are those scissors?...") y de repetirlo me di cuenta de que, seguramente "scissors" tiene el mismo origen etimológico que "escindir".






Ahora, mientras escribo esto, con las últimas luces del día todavía en el cielo, se ha puesto a llover.
2 comentarios:
Pues todo un lujo ir a la playa en metro, aquí también se puede.
No llueve pero está raro el cielo que aún deja ver una gran luna.
Gracias por tu poética visita, xnem.
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