Sopla noroeste y una espesa y oscura capa de nubes está empezando a dejar caer lluvia. La noche parece que continúa en la mañana y hace falta luz para trabajar junto a la ventana. No puedo evitar sentir melancolía.
2 comentarios:
Anónimo
dijo...
¡Qué frío hace! Precisamente hace un par de días tuve la sensación de que el verano "se acaba", noté de repente que los días ya empiezan a ser más cortos. Suelo sentir esto en la segunda quincena de agosto, pero este año me he adelantado.
El clima es grato o enojoso dependiendo de como lo tome el cuerpo y sobretodo, el ánimo de cada uno. En general creo que nadie está satisfecho, jajaja.
Así, por ejemplo, me comentan unos amigos que en Canarias, donde viven, los años pasan sin sentir porque no hay apenas diferencias entre las estaciones. Esto es algo parecido a lo que nos ocurre en el Cantábrico.
Pero que se “sientan las estaciones”, tampoco es garantía de satisfacción; al menos mi experiencia en Madrid fue la de sufrir frío intenso durante el invierno y la primavera; calor tórrido en verano, que comienza sin que haya apenas transición, y restando el otoño como única época plácida en la que apetece salir a la calle y pasear.
2 comentarios:
¡Qué frío hace! Precisamente hace un par de días tuve la sensación de que el verano "se acaba", noté de repente que los días ya empiezan a ser más cortos. Suelo sentir esto en la segunda quincena de agosto, pero este año me he adelantado.
El clima es grato o enojoso dependiendo de como lo tome el cuerpo y sobretodo, el ánimo de cada uno. En general creo que nadie está satisfecho, jajaja.
Así, por ejemplo, me comentan unos amigos que en Canarias, donde viven, los años pasan sin sentir porque no hay apenas diferencias entre las estaciones. Esto es algo parecido a lo que nos ocurre en el Cantábrico.
Pero que se “sientan las estaciones”, tampoco es garantía de satisfacción; al menos mi experiencia en Madrid fue la de sufrir frío intenso durante el invierno y la primavera; calor tórrido en verano, que comienza sin que haya apenas transición, y restando el otoño como única época plácida en la que apetece salir a la calle y pasear.
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