12.8.08

NAVE ABANDONADA Y PEQUEÑO PUERTO



El bambú amenaza con devorar el arroyo.



Esta nave, junto al pequeño curso de agua, hace algún tiempo que está abandonada.



Por algún motivo, todas y cada una de sus partes, cobran un inesperado interés.



Quizá porque pertenecen a otro momento, a otro "universo" de materiales, formas de hacer, etc.



O quizá por la pátina que les ha imprimido el paso del tiempo, como hizo el polvo depositándose sobre aquella obra de Marcel Duchamp llamada "Gran Vidrio", convirtiéndola temporalmente en "Élevage de poussière".



En otro lugar bastante lejos del anterior, lo que otrora fue un acantilado, parece preguntarse qué ha ocurrido,



porque ahora, en lugar de algas, a sus pies crecen plantas de jardín, como esta Buddleia davidii de flores blancas.



Una mansión "excesiva", cuyo "vigor" tiene cierto atractivo.



Es uno de los restaurantes de esta pequeña población, que ha quedado confinada dentro de las descomunales obras del superpuerto.

De la misma forma que cuando va a tomar algo a un bar, la gente soporta las conversaciones a todo volumen, la tele a todo volumen, la máquina tragaperras a todo volumen y la música ambiental a todo volumen, y todo al mismo tiempo, también sigue viniendo a este puerto a comer pescado asado y marisco, aunque el horizonte del mar haya quedado oculto por enormes instalaciones industriales y el mar ya no rompa en las rocas, sorprendidas de sentirse en calma y permanentemente enjutas.

Una pareja de bronce, vestida a la incierta moda de algún momento del siglo XIX, parece soprendida de representar tradiciones que probablemente nunca existieron.

Pero ni esa estatua, ni la pretensión de "haber estado allí de toda la vida" del caserón, logran dar a este lugar esa pátina tan atractiva que tenía la nave industrial.

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