1.9.08

PASEO VERANIEGO





"... Una nube poco fa..." Solamente la franja humedecida por el arroyo mantiene verde la hierba.



Un pájaro (quizá un estornino) se inclina para compensar el empuje del viento, o bien se prepara para echar a volar porque no le gusta que me encuentre tan cerca de él.



Las vacas esperan pacientemente que llegue la hora de entrar en el establo.





Este ha sido un mal año para casi todo, excepto para las ortigas. Habrá que aprender a comerlas en tortilla...



Los tojos (Ulex europaeus) continúan florecidos.



Me gustan estos cardos (Eryngium campestre), al igual que sus parientes azules.



Las semillas de este otro tipo de cardo, una vez maduras, se dispersan mediante los vilanos blancos y plumosos que se ven. Les gustan mucho a los jilgueros y a los verderones, que toman su nombre universal precisamente de esta planta (el jilguero es Carduelis carduelis y el verderón, Carduelis chlorus). No es difícil sorprender (yo lo hice en este caso) a una bandada de esos pájaros columpiándose en las cabezuelas de los cardos, comiendo sus semillas. Les gustan tanto, que esperan hasta el último instante para escapar).



Llovió un poco después del paseo. Quizá haya ayudado a reverdecer algo los prados.



De paseo. Muchísima gente se adentra en este páramo a caminar. Siempre sopla brisa fresca, por mucho calor que haga.



Vista hacia el fondo del valle.



Un endrino (Prunus spinosa),



cuyos frutos, aunque negros, distan mucho de estar maduros. Llevarse uno a la boca en esta época y poner todo tipo de caras por el amargor, antes de terminar escupiéndolo, es todo uno.



Una retama, ya con sus pequeñas vainas llenas de alubias maduras, que como las de muchas leguminosas, no se pueden comer por venenosas. Aunque no creo que nadie tenga la tentación, porque son terríblemente amargas.



Zarzas, con las moras todavía verdes.



Cardos en la linde.



Aproximación a un Acer pseudoplatanus con las hojas vueltas por el viento



(arce sicomoro le llaman algunos).



Sus sámaras están casi maduras y listas para volar.

8 comentarios:

xnem dijo...

Me quedo con la vista hacia el fondo del valle, aunque la de la sombra tiene su cosa misteriosa.

Arguiñano hizo una vez unas estupendas ortigas y margaritas creo.
Precioso viaje.

JL. Seisdedos dijo...

¿Por dónde cae este bonito paseo, Glo?

Glo dijo...

Gracias por tu visita, xnem.

:)

Glo dijo...

Hola, Juan Luis. El lugar es Campoo, que es la parte más alta del valle del Ebro.

mireia dijo...

Hola glo!

Gracias por dejarme comentarios en mi blog (hace un tiempillo ya!)

Siento no haberte contestado antes,pero no me he conectado mucho a mi blog últimamente.

Espero no haber quedado como una desagradecida.

Por supuesto que sé que hay lugares fresquitos en verano,y el País Vasco me gusta especialmente,por muchas razones.

Estube una vez en Irún,pero fué un viaje para no recordar,por desgracia.

Además,la abuela de mi xico es de Renteria,no te digo más.

Un saludo.
Mireia

Mertxe dijo...

Magnífica lección de botánica y bellísimo paseo.

Buenas tardes, Glo.

Glo dijo...

Hola, Mireia:

Gracias por devolver la visita.

Glo dijo...

Buenas tardes y muchas gracias, Mertxe.

:)