29.10.08

LLUVIA EN EL PÁRAMO



La segunda visita me llevó mucho más lejos:



al hasta hace poco despoblado de Villarías, en Villarcayo.



Allí la nieve estaba cerca,



y cuando el sol se ocultaba, el frío era intenso.



El viento traía el evocador aroma de la leña de roble quemada.



La vegetación apenas cubría el suelo y se podía caminar fácilmente entre matas de lavanda, brezo, sabinas, y robles jóvenes.



Me traje a casa algunas piedras redondeadas y un puñado bellotas, que puse en agua.

6 comentarios:

Lena yau dijo...

Oh!
Bellotas!

Cuando vengas, regalame una piedrita de esas, anda!

(qué horror, qué tia pedilona...jajajaja)

Estas fotos son preciosas, G.

Parecen pinturas.

Un beso

Manuela Viola dijo...

Porque gosto do teu blogue, decidi partilhar o Prémio Dardos contigo.
Passa pelo meu blogue.
Saludo

Glo dijo...

Muchísimas gracias, lena. Me alegro de que te gusten mis fotos.

Te gustarán las piedritas, ya verás.

:)

Glo dijo...

Muchísimas gracias, manuela.

:)

Mertxe dijo...

Palabras mágicas que despiertan a un duendecillo largo tiempo dormido: mi infancia. Cuando oigo hablar de bellotas, o de las nueces y los higos de hace días, me pongo exacerbadamente nostálgica.

Magníficas imágenes y, sin poder explicarlo, hoy me quedo con la última. (Me habla de promesas...)

Glo dijo...

Muchísimas gracias, mertxe.