
Las primeras rosas eran como éstas de un rosal silvestre (Rosa canina): sencillas y de pocos pétalos. Por alguna razón que desconozco los jardineros se fijaron en ellas y comenzaron a seleccionarlas e hibridarlas, consiguiendo flores más complejas y de distintos colores. Pero puede apreciarse que el original no se distingue tanto de las flores de otros arbustos silvestres.

Y, por cierto, que después de marchitarse, las rosas se convierten en escaramujos, nombre que sirve también para denominar la planta entera.
Imágenes de autor desconocido.

Y, por cierto, que después de marchitarse, las rosas se convierten en escaramujos, nombre que sirve también para denominar la planta entera.
Imágenes de autor desconocido.
4 comentarios:
Por cierto que las silvestres sí que tienen olor y no las que venden las floristerías.
Saludos.
Sí, es verdad. No sé por qué motivo han dejado que se pierda esa maravillosa característica...
Un saludo, nómada.
No sé que me gusta más,
si la flor o el escaramijo.
La observación de Nómada me deja pasmada.
Y tiene que ver con mi post de hoy.
Nos encantan las mentiras.
Unbeso, Glo!!!!
Un beso, lena.
:)
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