6.11.08

CAMINO DE SANTIAGO

Anoche, ya tarde, di con una película en la tele sobre el Camino de Santiago que resultó muy de mi agrado. Terminó a las tantas, pero me quedé a verla hasta el final, y no me decepcionó. Era una mezcla entre película y documental, y narraba las experiencias y reflexiones de tres peregrinos (una japonesa, una brasileña y un holandés) que recorren, a pie, el tramo entre Roncesvalles y Finisterre, cada uno en una estación (primavera, verano e invierno, respectivamente). El tema tenía un interés especial para mí porque yo hice dos veces el camino a pie.

Los protagonistas hablan en su propia lengua, con subtítulos en castellano.

Por suerte, aunque los autores se inclinan por el aspecto espiritual, también registran otras actitudes. La japonesa, interesada en escribir un libro sobre el camino, se muestra muy atenta y respetuosa, pues su objetivo no es solamente recoger impresiones, sino interiorizar la experiencia para comprender qué de universal, y por tanto de válido también para ella, tiene todo aquello. Yo hice la última de mis peregrinaciones a Santiago acompañado de una mujer china, que terminó siendo mi mujer, así que esta protagonista resultó para mí mucho más que una pincelada exótica en la narración.

La brasileña hace el camino con gran fervor. Promete al santo llegar caminando, pero la falta de experiencia juegan en su contra (las botas recién estrenadas le producen ampollas, y lleva exceso de peso en la mochila). Tampoco dispone de mucho tiempo ni dinero, lo que la obliga a jornadas demasiado largas que terminan por resentir su salud (se le inflaman las rodillas) y la llevan al agotamiento. El último tramo debe hacerlo en autobús, lo que, para mayor decepción, le priva de la Compostela, pues ésta sólo se concede si se tienen los sellos de los albergues de los últimos 100 Km.

El holandés lleva varios meses de viaje desde su país cuando entra en España y en la narración. Su actitud es de gran escepticismo, pero al mismo tiempo conserva la esperanza de que la experiencia dé algún sentido a una existencia que le parece vacía. Entre Roncesvalles y León, y en invierno, el número de peregrinos es muy reducido, lo que favorece un contacto más estrecho entre ellos y quienes se encargan del mantenimiento de los albergues. El holandés se sorprende de que personas que podrían llevar una vida mejor, se dediquen en cambio a esos menesteres, y después de terminar su peregrinación, decide regresar a atender un albergue.

Para un inglés que camina a veces junto a la protagonista oriental, todo aquello carece de valor y no para de soltar improperios. Una mañana, tumbado en su catre, le dice a la japonesa que no continúa, y aunque ella intenta convencerle de que siga, al parecer no tiene éxito. Sin embargo, poco antes de llegar a Santiago sorprende gratamente a la mujer apareciendo de nuevo, contento también él de haber tomado la decisión de terminar.

Por experiencia propia puedo decir que hacer el Camino de Santiago es, como mínimo, una experiencia gratificante, y peregrino conocí que lo hacía ¡todos los años desde Suiza! Pero también, por desgracia, coincidí con personas que no deseaban que aquello significara nada y lo consiguieron.

Yo lo recorrí dos veces sin problemas gracias a contar con alguna experiencia previa en caminatas. Las guías suelen traer recomendaciones, que nunca está de más repetir:

-Llevar calzado cómodo. Si no es invierno podemos llevar algo más ligero que las botas, como zapatillas de deporte (incluso he visto gente con chanclas), pero en cualquier caso, calzado con el que hayamos caminado ya bastante, y por supuesto, ¡nada de estrenarlo para la ocasión!

-Llevar poco peso en la mochila. Lo bueno de equivocarse en esto es que siempre podemos enviar lo que sobra a casa por correo.

-Llevar un sombrero o una gorra para el sol fuerte. Mejor si tiene tela, para poder empaparla de agua y que nos refresque.

-Las camas de los albergues no suelen ser suficientes, salvo que se viaje en invierno. Quien pese poco o guste de una superficie dura para dormir, puede llevar una esterilla, pero lo mejor es una colchoneta hinchable (las hay finas). Es muy importante descansar porque el camino es una "carrera de fondo" y no recuperar, a la larga conduce al agotamiento.

-Decía Camilo José Cela, que fue gran andarín, que se debe caminar por la mañana y descansar por la tarde, si la intención es la de hacer muchas jornadas. Por desgracia, llevados por el entusiasmo, NADIE hacemos caso a esta recomendación, así que llegamos reventados. Aún así no son pocos los que lloran al llegar al Monte del Gozo porque no quieren terminar.

2 comentarios:

Camino del sur Pilar Obreque B dijo...

TE AGRADEZCO EL AMENO E ILUSTRATIVO RELATO DEL CAMINO DE SANTIAGO..

aBRAZOS

Glo dijo...

Muchísimas gracias, caminodelsur. Ha sido un placer.

:)