
Día muy desapacible el de hoy, pero no hubo más remedio que salir.
De camino a la primera visita pasé junto al cementerio de Portugalete. Antes de entrar observé a través de la verja el patio neoclásico, construido en los años noventa del siglo pasado. Creo que va ganando conforme crece la vegetación y adquiere pátina el poco atractivo hormigón. No es así en todas partes, pero desde luego aquí ese material tiene muy malas cualidades en lo que a aspecto se refiere, y es muy difícil sacarle partido.

La antigua puerta sigue siendo el único acceso al recinto amurallado.


Las tumbas y panteones más próximos a la entrada son los más antiguos.

Los acompañan las habituales especies de hoja perenne: boj, laureles, cipreses, cedros... en todo su esplendor.


Algo más lejos, junto al lienzo sur (de forma que se ven a contraluz), vegetan estupendos tilos,

que forman parte de un par de grupos escultóricos,


que perderían mucho de su atractivo dramatismo romántico sin ellos.
6 comentarios:
La primera foto me enamoró.
La última me recontraenamoró.
Deberías plantearte hacer un libro de fotos de cementerios...
Siempre son perfectas...hablan tano que creo que noi siquiera les hace falta texto.
Qué bárbara esta serie, Glo!
Besos!
Gracias por tu entusiasmo, Lena.
Un abrazo.
Has sabido sacarle muy buen partido al recinto.
Saludos vivos.
Gracias, nómada.
Un abrazo.
Qué magia la de los cementerios... Y cuántos sentimientos contrapuestos nos inspiran. Siempre me resisto a visitarlos, pero reconozco que, una vez allí, algo me pasa. Es como si se entreabriera una puerta secreta, una puerta que debe de dar a algún lugar lejos de cualquier lugar... ¿Será verdad que la eternidad nos alcanza? ¿Qué es la eternidad? Pero, mira, Glo, observando esos mármoles y cementos, esa vegetación callada, contemplando los nombres de toda esa gente que fue, parece como si la tuviéramos al otro lado de esa puerta.
Tus fotografías me la han vuelto a sugerir...
La eternidad no está hecha a medida de los seres humanos... Tenemos que hacernos una idea de tantas y tan grandes cosas, apenas con unas pocas sensaciones...
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