
Llegué a Gordexola cuando todavía restaban algunos jirones de niebla en el valle,

y algo de nieve en los altos, que el cálido viento sur que soplaba hoy se encargará de hacer desaparecer en poco tiempo.

En el centro del núcleo principal destaca esta iglesia renacentista.

Cuyo lujoso pórtico promete un buen refugio en los días de lluvia.

En su flanco sur tiene encastrado este edificio de viviendas.

Esta enorme casona es la que más me gusta de todas las que allí conozco.

Lleva por nombre Villa Cuba.

No quiero imaginar la fortuna que les supone a sus propietarios su mantenimiento.


Pero hay muchos otros edificios interesantes,

que no dejo de fotografiar total o parcialmente cada vez que voy.

Igual que este membrillo de Japón, de nuevo en flor (¿¡Ya ha pasado un año desde que estuve aquí la última vez...!?)

2 comentarios:
Otro paseito que me he dado... Por cierto, me llevo el membrillo al vademécum de botánica que va engordando con tus aportaciones.
Hermosas tardes, Glo.
Somos viejos conocidos el membrillo y yo (esta vez se me ha antojado demasiado largo llamarlo "membrillero"). Tengo cariño por esa planta, porque tiene las flores rojas (color poco frecuente en su especie) y porque me parece que debe gustarles a los pequeños animales el refugio de una mata desordenada y llena de pinchos. Sus frutos son, además, aromáticas (aunque amargas) manzanitas doradas.
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