14.4.09

MI CASTILLO DE ARENA

Rodeado de altas montañas levanto mi castillo de arena.
Con un ojo cerrado me tumbo a su lado y resulta mayor que aquellas.
El repertorio tradicional: dos ventanas, un foso y una puerta;
el dragón, el caballero y la princesa;
y la historia de un amor que vence las intenciones aviesas.



"Chanson romanesque", de "Don Quichotte à Dulcinée" de Maurice Ravel.

5 comentarios:

Mertxe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mertxe dijo...

(Je connais cette chanson, du fait, je connais Ravel que j'ai toujours aimé depuis mon enfance parce que ma mère l'adorait depuis toujours.)

Siempre que cerramos los ojos junto a los recuerdos, estos nos parecen enormes, a pesar de que ya no tienen ventanas ni puertas, y el foso, por mucho que nos empeñemos, los atrapa cada día un poco más.

Te pido perdón por esta ensalada de inconexiones, pero es que la mañana está así, revuelta y sin mucho sentido.

Abracitos muy cálidos desde un Maresme algo grisáceo.

(Era yo la de arriba...)

Nómada planetario dijo...

Todo es cuestión de perspectiva, nada mejor que una princesa de cuento para darle matarile a los dragones y otras criaturas furibundas.
Saludos desde la torre del homenaje.

Glo dijo...

"... una vez muertos sus padres, con los que siempre ha vivido...", dijeron de Ravel. Esta frase despertó en mí una gran simpatía hacia el músico.

Siento mis largas ausencias.

Glo dijo...

Un gran abrazo, nómada.