¿Adónde fue el día de doble filo que todo lo mudó?
¿No tendremos un río navegable?
¿No tendremos un cielo que destile rocío
sobre el alma que se durmió con narcótico alimento del loto?
En la roca de la paciencia aguardamos el milagro
que abra el firmamento y haga todo lo posible
aguardamos, como en el drama antiguo, al mensajero
cuando desaparecen las rosas abiertas del ocaso...
Rosa escarlata del viento y del destino,
quedas sólo en el recuerdo, como una cadencia grave
has pasado, rosa de la noche, ondulación de púrpura
ondulación de la mar... Sencillo, así, es el mundo.
Atenas, octubre '29- diciembre '30
De Canto de amor
Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña
No hay comentarios:
Publicar un comentario