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22.5.26

LOS MELODRAMAS

Vuelvo sobre esta entrada porque ahora entiendo mucho mejor lo que quería decirme mi intuición y entonces no supe interpretar.

Entonces partí del poema de Yorgos Séferis, que parecía contrapuesto a la crónica histórica de Las Cruzadas por lo que respecta al tratamiento de los Lusignan. Pero olvidé que Séferis habla siempre de su patria asiática, Esmirna, que Grecia perdió, en una guerra inesperadamente desfavorable, en favor de Turquía.

Séferis no achacaba solamente traición a Lusignan, sino connivencia con Saladino. Achacaba a ambos que anduvieran "... representando [...] el melodrama en el escenario de las Cruzadas..." Como en la península ibérica se representó (y aún sigue representándose), el melodrama de la Reconquista. Séferis declara falacias los motivos de los enfrentamientos (recordemos su poema Helena), y tácitamente reclama el entendimiento.

Los reinos cristianos corrieron, en Oriente Próximo, la misma suerte que los reinos musulmanes corrieron en la península ibérica, con mediación de los correspondientes baños de sangre y saqueo de lo ajeno.

Francisco Pradilla, 1882.
La rendición de Granada.


Escuela europea, siglo XIX.
Saladino, después de la toma de Jerusalén, recibiendo homenaje y salutaciones de los ciudadanos musulmanes.

8.4.26

LOS LUSIGNAN DE LAS CORONAS DE CHIPRE Y JERUSALÉN

"... Sigan los lusignan representando ahora el melodrama en

el escenario de las Cruzadas

y que revienten apestados por el humo que nos trajeron 

del norte.

Deja que se devoren y el viento los azote como al galeote

que recoge las jarcias.

En buena hora nos vinísteis a Chipre, Señores. ¡Cabrones

y monos!"


Versos del poema Habla neófito "enclisto"

Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña


(Poema completo aquí)

...

Esto es lo que contaba Yorgos Seferis de los Lusignan. Pero leí esta otra interpretación de la historia, que parece contradecir la primera:

"... Hugo III sucedió a su primo Hugo II como rey de Chipre en 1267 y obtuvo la disputada corona del menguante reino cruzado de Jerusalén dos años más tarde. Los esfuerzos de su rival, Carlos I de Anjou, rey de Sicilia, que también reclamó su derecho a ser rey de Jerusalén, y la resistencia de sus súbditos le impidieron establecer efectivamente su autoridad en Tierra Santa.

Hugo III fue un rey que pudo corregir la situación del reino de Jerusalén, pero se encontró con la anarquía feudal, con la oposición de algunos de sus súbditos y de las órdenes militares. Intentó reconciliar a las diferentes facciones y unificar las fuerzas francas contra los mamelucos.1 Aburrido de las intrigas y luchas intestinas después de ocho años de esfuerzo y paciencia, renunció al reino de Jerusalén; realizó un segundo intento de recobrar el reino siete años más tarde, pero murió poco después de desembarcar. Siete años después de su muerte, la ciudad de Acre cayó definitivamente ante los mamelucos..."

Extracto de un texto completo encontrado aquí.

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La complejidad de la historia de los Estados medievales en Oriente Próximo permite suponer que la claridad a la que nos tienen acostumbrados los Estados sucesores de los Estados medievales europeos es solo un espejismo.

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Pintura, encontrada aquí , de Jan Lievens, que representa a Saladino y Guy de Lusignan. La expresión de cada uno de ellos corresponde a la satisfacción y la desolación, respectivamente, pero la percepción, en un primer momento, del cuadro en conjunto, debido a la proximidad de los personajes, es la de connivencia (y para terminar de rizar el rizo puede decirse que este cuadro es, en realidad, un pormenor tomado de una adoración de los reyes magos, de Rubens).