17.6.26

ELLA

Hace ya unos años, una escena quedó grabada en mi memoria mientras caminaba por la calle principal de la pequeña localidad de Reinosa, capital de Campoo: una pareja joven y elegante, ella, de piel pálida y pelo negro, y él, de piel negra como la noche y pelo corto y rizado del mismo color, caminaban, ella con una niña en brazos, cuyo aspecto estaba en el fiel del de sus padres, más un voluminoso pelo cardado. Era imposible que, en aquella circunstancia, esa familia pasara desapercibida. Pero no sólo por su aspecto, sino por la firme voluntad, que sentí en ella, de llevar adelante ese proyecto de familia, fuera lo que fuera que pudiera interponerse. Porque él conservaba la mirada serena, atenta y distante de la sociedad de la que provenía, y la niña era sólo un bebé admirado de todo lo que veía.

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