Nube de asbesto, o amianto, sobre el extremo sur de la isla de Manhattan, en Nueva York.
Dicen que los atentados contra las torres gemelas fueron provocados para no tener que afrontar el formidable gasto de remoción del amianto, o asbesto, que recubría la estructura de las torres en calidad de protección contra incendios.
El horror del atentado y sus consecuencias quedarían eclipsados por este hacer, o dejar hacer, buscado persiguiendo unas consecuencias determinadas a diferentes órdenes, a costa de la muerte de miles de personas por asbestosis, una forma de cáncer de pulmón provocada por la presencia de amianto o asbesto en los alvéolos pulmonares de los expuestos a ese mineral reducido a fino polvo.

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