9.8.07

DEUS EX MACHINA (2)

Recuerdo haber visitado de niño naves mucho mayores que esta, en las que se laminaba el acero. Nos llevaban los del colegio. Pensaban que íbamos a dedicarnos a aquello. Y la verdad es que el acero era omnipresente y no había rincón del pueblo donde no se sintiese la presencia de la industria pesada. Estábamos rodeados. Incluso hubo un tiempo en el que pasaba un teleférico con mineral por encima de nuestras cabezas. Y por debajo había túneles, claro. Las ventanas no se podían abrir, porque entraba polvo y fétido humo amarillo. Llovía, literalmente, acero, que era brillante al caer, pero que con el tiempo se oxidaba, formando una costra marrón sobre todo. Pero si malos resultaban aquellos tiempos, peores fueron los que vinieron después, cuando la edad del hierro terminó en Europa y no sabíamos qué sería de nosotros. De una empresa que llegó a dar trabajo a 40.000 obreros, en poco tiempo no quedaron más que ruinas como ésta (bellas ruinas). La realidad siempre cambia y nos desubica.

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