El arte es un fenómeno bastante complejo y existe de muchas formas: la primera (a la que nos dedicamos la mayor parte de los seres humanos) se establece entre el autor y la obra, y es el momento, si se me permite decirlo, más emocionante y más importante: el que tiene más valor. Todas las demás relaciones son secundarias (a razón de un 25% respecto de esta primera relación creador-obra), aunque de todas ellas cabe destacar la que se establece entre la obra y el observador "sensible" (que entra en resonancia con la obra, y de alguna manera la "recrea"). La relación de la obra con el público "no sensible", o con una "crítica" más o menos condicionada, supone un infinitésimo de su valor.
Pero si en lugar de "valor" hablamos de "precio", todos estos porcentajes y jerarquías se invierten.
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