Hoy, no sé por qué, he traído de lo más profundo de mi recuerdo el título de maharajá de Kapurthala, que en esta lengua se usa como sinónimos del lujo, la pompa, el exotismo, de quintaesencia de la ostentación.
Pero este título forma parte de mi acervo porque formó parte de una serie de noticias de sociedad que causaron furor a principios del siglo XX, y que hoy están casi completamente olvidadas. El motivo de aquel interés social fue que estuvo protagonizada, además de por el maharajá, por una española, Ana María Delgado Briones, que se convirtió en maharanee de Kapurthala (uso maharanee y no maharaní porque así lo encontré escrito, por primera vez, en una novela de Rudyard Kipling).
Por supuesto, a pesar de la voluntad de los periodistas, del exotismo, el glamur, el lujo..., la vida de ambos no resultó mejor que la de cualquier otra pareja ¡Con razón ella declinó, en un principio, el ofrecimiento del maharajá de casarse con ella! Su intuición le decía que lo suyo no superaría las diferencias culturales (no las de ambos, sino por el de las sociedades enteras que los respaldaban).
El suceso completo resumido puede leerse aquí, fuente también de la fotografía.
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Por supuesto, este caso remite a muchos otros similares, ni más ni menos afortunados, como el de Lola Montez con el rey Luis I de Baviera; el de Lady Di con el príncipe Carlos, entonces heredero a la corona del Reino Unido; el de Leticia con Felipe VI, entonces príncipe de Asturias y heredero a la corona de España, etc.

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